A la cola del pelotón

PEDRO BERMÚDEZ

DEZA

EL CRISOL | O |

14 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

«SIEMPRE NEGATIVO, nunca positivo», decía frecuentemente el ex entrenador del Barcelona Van Gaal. Pues eso es lo que pasa cada vez que toca analizar cifras de población referidas a la comarca, siempre negativas, nunca positivas. Cada vez los vecinos de la zona tienen más espacio para pasear, para jugar pero menos con quien hacerlo. La densidad de población cae en Deza y Tabeirós-Terra de Montes, en contra de lo que pasa con las cifras provinciales y estatales. Siempre al revés, y lo que es peor, a la cola del pelotón de Pontevedra. El dato del descenso de la densidad de población no hace más que recordar que poco a poco las aldeas quedan deshabitadas. En algunas, sólo queda algún niño que da alegría a una docena de abuelos. En otras, ya ni la alegría de ese pequeño mofletudo y sonrisa pícara, sólo algún joven estudiante de Santiago que viene a casa durante el fin de semana y que ya no esperan verle mucho más al estar sus horizontes lejos de su aldea natal. Las viejas casas donde residen los últimos mayores se mezclan en algunos puntos con las nuevas que están haciendo los emigrantes que quieren retornar a su tierra tras varias décadas ganándose la vida fuera o algunas «urbanitas» que el fin de semana cambian el asfalto por los viales estrechos y con más de un bache. Son los nuevos habitantes, pero las aldeas se quedan sin actividad y en los montes las zarzas ya empiezan a ser más grandes. Ahora sólo queda esperar a que la próxima década el descenso no sea tan acusado. Los inmigrantes pueden invertir un poco la tendencia. Pero será difícil. «Siempre negativo, nunca positivo» habrá que recordarlo más veces.