Crónica | Ciudadanos del Este «cobran» a los usuarios Utilizan operativos con niños y mujeres para detener vehículos y pedir dinero, con riesgo vial e intimidación
11 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Como en la Edad Media, como en la autopista, peaje. Aunque con matices. Porque no está regulado por los señores feudales ni por el boletín oficial. Porque no es obligatorio pero los conductores afectados se sienten intimidados y acaban soltando algún euro. Al menos, en dos jornadas de esta semana varios conductores se vieron sorprendidos por operativos de «recaudación» desplegados en diversas carreteras de Deza y Tabeirós. Tres casos a los que tuvo acceso este periódico apuntan como primera cuestión el estupor de los afectados. Se trata de personas de países del Este, rumanos o yugoslavos, dijeron. Montan un despliegue que obliga al conductor a parar. Un vecino de Escuadro subía por la N-640 en Rellas. Observó un grupo de coches a un lado y, de pronto, una señora de, seguramente, unos treinta años que se metía en la carretera con los brazos abiertos para que se detuviese. Evidentemente se detuvo para no arrollarla. En un coche cercano a donde paró, un señor fuerte observaba. El mensaje de la mujer fue que llevaban 4.000 kilómetros desde Yugoslavia y se habían quedado sin gasolina. Le pidió sesenta euros y le ofrecía una sortija de baratija. El vecino se sintió intimidado por la situación. Al final le dio dos euros. No pareció que le satisfajese la donación pero el vecino pudo seguir. Lo hizo en dirección a A Estrada y poco después otro operativo de modo semejante detenía vehículos que se desplazaban en sentido contrario. Los coches de los que cobraban el peaje, observados sin precisión, parecieron buenos coches. Todo ocurrió sobre las seis y media de la tarde del miércoles. No fue el único caso. Ni la única carretera. En la comarcal 533 que enlaza Lalín con Rodeiro la situación fue semejante. Un conductor de una parroquia de Lalín, se detuvo ante la ralentización de tráfico. Se enteró de lo que estaba pasando y entre el desbarajuste consiguió seguir sin pagar peaje aunque sí consideró riesgo e intimidación en el control desplegado por los ciudadanos del Este. Un tercer caso, un joven en la carretera de Lalín a Agolada, en la zona de Meixomín, tuvo que detenerse porque en esta ocasión quien se atravesaba eran dos niños. Dos mayores también se aproximaron al coche. Pidieron y se llevaron diez euros. Todo sin amenazas, pidiendo, pero en un escenario intimidatorio, reconocen todos los afectados. Y con riesgo vial.