Los pupitres ya no están solos

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

Crónica | Comienza el curso académico El primer día de clases para los alumnos de infantil y primaria transcurrió sin incidentes en Deza y Tabeirós. Los lloros de los alumnos de preescolar se hicieron notorios en varios centros de la zona

10 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

El despertador tocó temprano hoy. Después de tres meses viendo los dibujos animados por la mañana y jugando con la gameboy por la tarde, llegó el día de volver a las aulas. Pese a que dentro de unos días la mayoría de los pequeños empezarán a tachar días en el almanaque para la llegada de las próximas vacaciones, la primera jornada siempre fue, comi siempre, increíble. Estaban los de infantil. Que son los niños y sus mamás. Algunos pequeños lloran pero sus progenitoras más. Mucho cambiaron los tiempos desde que los padres, que tenían a cinco o seis churumbeles a su cargo le decían al profesor aquello de «si no se porta bien usted dele» a lo de ahora. Ni tanto ni cuanto, vamos, que en los colegios de la zona ayer se derramaron muchas lágrimas de madres desconsoladas por metro cuadrado. Otro dato es que, por mucho papá con baja maternal que haya, ayer a las puertas de los colegios había muchas más Maripilis que Antonios. Después de las despedidas de rigor, en algún centro aprovecharon el primer día para enseñarles las instalaciones a los chavales. Lo primero, y. por si las moscas, el cuarto de baño. Con los de Primaria ya es distinto. Son los jefes, sobre todo los de los últimos cursos. Regresan a los deberes de inglés, las lecciones de matemáticas y los exámenes a golpe de lunes. Pero ayer les daba igual, estaban radiantes. Hay que recordar que con el retorno, también vuelve el intercambio de cromos en el recreo, la mirada de la chica de ojos miel que se sienta en el pupitre de atrás y los juegos con aviones de papel cuando el maestro mira a la pizarra. En conclusión, que ayer no hubo incidentes en los colegios. Pero sí grandes historias: De vacaciones en la playa, de tardes en la piscina, de amigos nuevos, de partidos de fútbol, etc. Eran las anécdotas del verano, que tardarán nueve meses en repetirse.