El síndrome de todos los veranos

DEZA

EL CRISOL | O |

27 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

EN LA TELE se habla de que es tiempo de síndrome post-vacacional. Pues qué bien. Dan consejos para que los que llegan al tajo después de un mes de chiringuito playero no se cojan la depresión del siglo y superen el trauma de la vuelta. No está mal la idea. Pero, por Deza y Tabeirós, a muchos nos suena a chino lo de las post vacaciones. Como lo cuento. Para los agricultores, esos que son muchos en la zona, el mes de julio no es el mes en el que planificas el viaje veraniego y tachas días en el calendario para que llegue agosto. No. Es el mes en el que te tuestas al sol para meter la hierba seca y maldices a todo quisqui el día en el que llueve y se te mojan los rulos que tienes en el verde prado. Luego llega agosto. Cuando en la tele hablan de tremendas operaciones salida y entrada, tú como si nada. Tanto agricultores como muchos pequeños comerciantes o asalariados quisieran sumarse a tanta caravana de veraneantes. Pero nada. Les ves en la tele tostarse en la arena como a Evamaría mientras piensas en que, quizás, el fin de semana no llueva y puedas ir a la playa. Todo eso lo vas llevando bien. Entre fiesta y fiesta de agosto, piensas en la primitiva y en que otro año será. Pero lo de el síndrome de las post-vacaciones ya es faltar: te sientas en el sofá a echar la cabezadita correspondiente y aparece la chica mona del telediario con los consejos. Que si pensar en positivo. Que si alimentarse bien para no sentirse mal. Pero bueno, ¿se fueron de vacaciones o a la guerra? Debe ser que trabajar es sano. Yo que ellos, el año que viene copiaba de los que trabajan 365 y ni pisaba la playa, hombre. A ver si así no hay tanto enfermo colosal en septiembre.