Prohibido comer, beber o besar a una mujer en público

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA

DEZA

RAMÓN LEIRO

Crónica | Los soldados de la Brilat deben seguir un protocolo de conducta en Irak Más vale prevenir que lamentar. Este el espíritu de dos folletos que el Ejército repartió entre las tropas españolas destinadas al país árabe

13 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

«¡Estamos en su casa. Respetemos sus costumbres!». Más claro no se puede decir. Así comienza uno de los dos folletos que el Ejército ha repartido a los soldados de la Brilat desplegados en Irak. Se trata de un compendio de consejos básicos para que los militares se comporten educadamente en el país islámico. El objetivo de este documento es evitar situaciones conflictivas con la población local. No es de extrañar, por tanto, que Defensa recomiende a los militares evitar entrar en discusiones, «ya que lo único que se conseguirá será aumentar la tensión». En este sentido, el Ejército aboga «por un trato amable y respetuoso», con lo que se rehuirá «cualquier malentendido y controversia y nos colocará en una posición muy favorable». Y si no hay que discutir, lo mejor será charlar. El folleto también contempla esta posibilidad e, incluso, invita a las tropas pontevedresas a entrar en contacto con la población. Eso sí, si es que el soldado encuentra como interlocutor a una persona con la que tenga en común algún dialecto. Defensa no deja nada al azar. Y si en España lo habitual es hacer referencia al tiempo para entablar conversación con un extraño, en Irak lo más atinado que puede hacer un militar es evocar Al-Andalus. Eso, por lo menos, es lo que piensan los mandos del Ejército español. Uno de los inconvenientes de vivir en Irak es que nunca un soldado podrá imitar uno de los gestos más fotografiados del presidente del Gobierno. No en vano, entre los árabes es una muestra de muy mala educación sentarse con los pies encima de una mesa. La cosa se complica si las extremidades inferiores apuntan a un árabe. El folleto aclara que, en este último supuesto, el soldado no sólo habrá dado muestras de ser un maleducado recalcitrante, sino que también habrá insultado a su interlocutor. En cuanto al comportamiento público, los militares pontevedreses tienen prohibido besar a una mujer. Y ni hablar de relaciones sexuales fuera del matrimonio, comportamiento que, según manifiesta el folleto, «puede llegar a estar castigado con la pena de muerte» en Irak. Por si esto fuera poco. Los efectivos desplazados no deben mirar, ni señalar, a una mujer. Por otro lado, Defensa advierte a sus tropas que es costumbre local «no comer ni beber en público». Lo que sí está permitido es emplear un mondadientes habitualmente. Y ya en terreno religioso, los soldados pontevedreses, al menos de cara a la galería, tendrán que acatar el Ramadán. Así, al menos, lo dicen los mandos: «Durante la época de ayuno respetar y seguir en público los usos y costumbres de los musulmanes».