La montaña cerdedense atrae visitantes

La Voz LA VOZ | A ESTRADA

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

El esplendor de la naturaleza y la oferta de servicios para los turistas y veraneantes mejora cada año El municipio ofrece parapente, casas de turismo rural y estancias juveniles

24 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Hace menos de quince años, los visitantes que paraban unos días en Cerdedo, cuando llegaba el buen tiempo y el verano, eran exclusivamente emigrantes que volvían a su tierra o jóvenes estudiantes que pasaban unos días en la casa de los abuelos. Poco a poco, un municipio como el cerdedense, enclavado entre altas montañas, con ríos por todas partes, una riqueza patrimonial notable y con una esplendorosa naturaleza, fue creando unos servicios y una oferta para un visitante distinto, el veraneante y el turista, e incluso para los jóvenes amantes de las acampadas y de los campamentos. Las sendas junto a los ríos, algunos puentes romanos y los conjuntos de hórreos de Pedre y Filgueiras constituían al principio la mayor atracción del municipio. La rehabilitación de la eira grande de Pedre constituyó en punto de partida para abrir el municipio al turismo. En esta parroquia se reconstruyeron viejas casas de piedra, y una en concreto, Casa Florinda, se orientó al turismo rural. En Quireza se abrió casi al mismo tiempo otro alojamiento similar, y ahora están en marcha dos iniciativas ambiciosas para habilitar, con los correspondientes permisos de la Iglesia y de los párrocos, las casas rectorales de Tomonde y Quireza. Está última reúne las condiciones idóneas para convertirse en una de las casas de turismo rural más espectaculares de la provincia. En Castro surgió hace poco una quinta iniciativa en este sentido. Un promotor está interesado en restaurar la Casa de Don Alfonso Casi al mismo tiempo que se abrían dichas casas, el parapente llegó a Cerdedo, de la mano de un club de parapentistas que creó en el monte Seixo su base de lanzamiento y un precioso albergue que es objeto, periódicamente, de las iras de cuatro frustrados que rompen los cristales a pedrades, presumiblemente para ensayar la única fórmula que conocen para llamar a la hembra. Centenares de parapentistas dan vida a Cerdedo y a su cielo en cuanto llega el buen tiempo, y su presencia, actividades, cursos y prácticas sirven también para dar a conocer el potencial turístico del municipio. Chalés de montaña Pero existen otras iniciativas recientes que reflejan ese potencial turístico de Cerdedo y sus montes. En los últimos tres años surgieron dos iniciativas para crear urbanizaciones y chalés de montaña en la aldea de Tomonde. No acabaron de fructificar, pero hace poco apareció un tercer promotor que parece más decidido. Quiere utilizar una superficie próxima a la iglesia para construir un buen número de chalés de montaña, que vendería a casi 90.000 euros cada uno. Para empezar, quiere edificar primero cuatro o cinco y, si todo va bien, seguir construyendo a medida que se garantiza el éxito y la demanda. A pesar de las buenas expectativas en este campo, Cerdedo tiene una espina clavada. Hace años, algunos no fueron muy diligentes para aportar los terrenos que precisaba la iniciativa del Safari Park.