Las abejas tomaron Lalín

La Voz LA VOZ | LALÍN

DEZA

En directo | Un improvisado panal en los bajos de un coche Un enjambre decidió asentarse en un vehículo aparcado en una céntrica calle de la localidad y obligó a acordonar la zona para evitar picaduras a los viandantes

10 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?adie sabía cómo reaccionar ante la invasión, en apenas unos minutos, de centenares de abejas en una céntrica calle de Lalín. En concreto a la altura del número 19 de la calle José Antonio decidieron buscar cobijo en los bajos y la puerta delantera de un Nissan Micra de color gris. Todo apunta a que la reina pudo desorientarse y acabar en ese peculiar emplazamiento. Y ya se sabe, el resto del enjambre la siguió detrás. La presencia de los insectos, a primera hora de la tarde, en un lugar por donde transitan muchas personas a diario, motivó la curiosidad de muchos y la preocupación de otros. Alguien se percató del riesgo de que alguien fuese picado por las abejas y se avisó para que alguien tomase medidas. Los agentes de la Policía Local acudieron para acordonar la zona y evitar que algún curioso terminase con una molesta picadura. Mientras, un avezado apicultor tuvo que ponerse el traje de faena para intentar la retirada del enjambre. Pese al calor que ayer reinó en Lalín, totalmente cubierto empleó un cortizo para atraer a la abeja reina y que el resto la siguiesen. Algo que fue consiguiendo de forma paulatina, sin que se llegase a emplear uno de los sistemas habituales en el mundo apícola, el humo, para facilitar esa labor de trasvase. Sorpresa Las labores de retirada no se realizan de la noche a la mañana y se tardó algún tiempo en conseguirlo. El apicultor tuvo que emplearse a fondo para lograr que el coche fuese poco a poco perdiendo su «cobertura» de abejas. Eran centenares y algunas terminaron muriendo. Seguro que el conductor del vehículo, cuando se percató de la extraña situación que se estaba viviendo, se lo pensó mucho antes de abrir la puerta y acceder a su interior. Siempre puede haber algún resquicio por el que se colase alguno de estos pequeños animales. Algunas horas después de que se iniciase el trasvase de las abejas, cuya procedencia se desconoce aunque hay colmenares en los alrededores de la localidad, todavía algunos ejemplares seguían remoloneando en torno a la acera y la colmena donde fueron trasladados la mayoría. Eso sí, ya no estaba el coche que sirvió de improvisado hogar por corto espacio de tiempo a las abejas. Al final fueron las únicas protagonistas ya que no hubo picaduras.