EL CRISOL | O |
07 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LOS BACHES continúan siendo los reyes de decenas de pistas en las comarcas. Eran muchos los afectados por los saltos cuando circulaban sobre ellas que tenían la esperanza de que las atracciones de caída libre redujeran su altura o incluso desaparecieran. Pero en la mayoría de los casos no ha sido así. Las promesas electorales se han quedado en eso, al menos de momento y las ruedas y suspensiones tendrán que seguir demostrando su resistencia. Estos baches se acaban conviertiendo en algo familiar para los que cada día tienen que pasar sobre ellos y a parte de perder cinco buenos minutos si no quieren tener todos los días su coche en el taller, no les pasa nada. Sin embargo, los usuarios que no conocen el vial acaban sufriendo verdaderos sustos cuando su volante coge vida propia y se semajan a un saltamontes, en el mejor de los casos. En otros, el resultado es mucho peor y acaban pegándose un buen golpe contra un muro o la valla de turno y pagando una hermosa factura en el concesionario oficial. Y lo peor, durante el verano, cuando el bolsillo se resiente de los días de vacaciones y las numerosas actividades de ocio. Con estas pistas pronto a alguno se le ocurrirá ir al ayuntamiento de turno -ninguno se libra- y en lugar de pagar el impuesto de circulación de su flamante Audi o Mercedes le solicitará a la administración local que le abone el seguro del coche debido a los riesgos a los que se tiene que enfrentar en cada jornada. Algunos viales se arreglan cada vez que hay elecciones, otros ni esa suerte tienen y pasan años sin que nadie les de un ligero retoque. El próximo año vuelve a haber comicios, serán generales, y tocará volver a pedir.