A CONTRAPELO
06 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.HABLAREMOS DE Lalín. Hablaremos de la cara personificada por la intención del alcalde de dedicar el albergue juvenil de Mouriscade a Vicente Agulló. Hablaremos de la cruz, en este caso por las obras de la autopista, que genera quejas en Donsión y Santiso. Son la cara y la cruz de una jornada en la que también se constató la fuerza del Deza en la nueva ejecutiva regional de Unións Agrarias. Un día de calor en el que se derriten las ideas. Un día en el que comprobamos que desde el Concello, me refiero al lalinense, se muestra sensibilidad hacia los convecinos, en este caso con la familia de Vicente. Un homenaje a quien demostró su valía personal en múltiples misiones humanitarias y que para la Xunta sólo mereció una medalla de bronce. Era un número uno y no tercero, si buscamos el símil deportivo. Queda esperar que el resto de actos, como el salto de paracaidistas sobre la localidad, también se puedan cumplir.