Los vecinos de Requián sacrificarán a un animal sin identificar apresado en sus propiedades si nadie puja por él en la subasta que se celebrará esta mañana
29 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Lleva retenido en Requián casi dos meses pero todavía no tiene nombre. El caballo era un saco de piel y huesos cuando fue apresado en la parroquia estradense por no respetar la propiedad privada. Ahora está gordo y brillante por los cuidados recibidos, pero su vida corre serio peligro. Lo soltaron en el monte sin explicarle por dónde podía pisar y el animal se adentró sin saberlo en territorio prohibido. Lo hizo sólo en busca de algo que llevarse a la boca, pero la osadía podría costarle la vida. Su condena empezó el 12 de marzo. Él y otros diez compañeros de manada fueron apresados en los montes de Requián, a escasos cien metros de las viviendas de Casalpaio. Llevaban un mes acercándose diariamente a la aldea en busca de algo que comer y los vecinos empezaban a estar más que hartos de los destrozos causados en sus cierres y cultivos. Ese día los acorralaron y los hicieron prisioneros. Los animales no tenían ninguna marca identificativa, así que los vecinos no podían exigir a nadie compensaciones por los daños causados. En esos casos, la ley manda capturar las reses mostrencas y retenerlas a la espera de que alguien las reclame. Si nadie lo hace, los animales serán subastados públicamente. Así lo hicieron los vecinos de Requián. Tras el apresamiento, diez de los caballos fueron reclamados por sus dueños, todos ellos residentes en la comarca del Umia. La compensación por los daños causados es otro cantar. Para eso aún habrá que ir a juicio. Primero se llevó dos caballos un vecino de la localidad cuntiense de San Mamed. Luego otros dos un propietario de San Clemente, en Caldas de Reis. Finalmente un tercer ganadero de Caldas se llevó otros seis caballos. Pero al undécimo animal nadie lo reclamó. Pensión completa El caballo estuvo apresado desde marzo hasta ahora y llegó incluso a hacer amistad con los vecinos que lo cuidaron. De vivir a la intemperie pasó a tener habitación acolchada y de comer cuando había suerte pasó a tener pensión completa todos los días. La buena vida lo engordó y le cambió la cara. Pero todo lo bueno se acaba y el futuro del animal está ahora en la cuerda floja. Los vecinos de Requián lo subastarán hoy, pero nadie parece dispuesto a dar un duro por él. Sus cuidadores accidentales calculan que la puja -que se celebrará en Casalpaio a las 11 horas- se abrirá con bastante menos de 120 euros. No confían siquiera en que alguien llegue a pagar esta cifra por el animal. «Non vale os dolores de cabeza que trae», explicaba ayer un vecino. Si nadie lo compra, entonces vendrá el plan B, que siempre es el peor y, en este caso, es mortal: el animal será sacrificado.