Madrugada de alta tensión

DEZA

26 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?asaban de las 22.20 horas cuando el recuento comenzó a torcerse en la mesa de Escuadro. Los componentes habían decidido dar por nulos los más de ochenta votos de los emigrantes. Las papeletas del extranjero nunca habían llegado a esta mesa. Ni sus miembros ni el interventor ni los apoderados de los partidos lo tenían claro. Así, tras una primera acta dándolos por nulos, el presidente, para asegurarse de la cuestión, llamó a la Guardia Civil. Pero con los agentes llegaron el número uno del PP, José Fernández, y miembros de CIS, así como del PSOE y el BNG. De esos votos dependía la mayoría. Aunque nadie puede entrar al recuento -salvo los que están dentro al cerrarse las urnas-, sí lo hicieron. El PP no tenía ningún interventor, así que Fernández, que llegó desde Silleda, pidió explicaciones de porque se anulaban las papeletas. Los miembros de otros partidos también entraron siguiendo su ejemplo. Pasaban de las once cuando el presidente pidió que desalojasen la sala. Pero Fernández no salió y un miembro de CIS optó por la misma actitud al verlo. Fuera aguardaban más de una veintena de personas, entre ellos Javier Cuiña y Lázara. Entonces la mesa, presionada, optó por pedir la presencia de miembros de la junta electoral. Llegaron dos de sus integrantes que para examinar los votos y ver cuales podrían ser válidos y cuales no. Con esos sufragios los populares alcanzarían la mayoría por sólo ocho. Los miembros de la mesa preguntaron cuál era la solución era la decisión acertada. Les respondieron que hiciesen lo que considerasen oportuno recogiendo en el acta las incidencias. Entre tanto Fernández se enfrentó a un vecino que se dirigió a él para pedirle explicaciones. La tensión iba aumentando. Tanto que las integrantes de la junta electoral preguntaron al presidente si quería que desalojara la sala. Eran las dos de la mañana y todos fuera: más de cuarenta personas. Se quedaron los tres miembros y el único interventor de la mesa, de CIS. Entre tanto Crespo llegó a Escuadro para conocer la situación. Se marchó sin saber la resolución, que fue continuar con los votos nulos. Pasadas las tres de la madrugada salieron los miembros de la mesa. Tras la presión que habían recibido pidieron que la Guardia Civil y la Policía los escoltase a Silleda. Según distintas fuentes, en el acta reflejaron las presiones recibidas, que dificultaron su tarea. Ahora, será la junta electoral la que decida sobre los votos de la discordia.