Al ritmo de gaitas y panderetas

La Voz

DEZA

ROMÁN GUTIÉRREZ

Bandeira acogió una nueva edición del festival de baile infantil Xirandola y Vila de Cruces los actos de celebración de San Isidro Labrador

19 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?ntre escuchar a candidato y candidato hay tiempo para el baile gallego tradicional. Y si son los más pequeños los que demuestran su buena coordinación al ritmo de gaitas, panderetas y tambores, el tiempo en observar sus evoluciones aún tienen mayor recompensa. Prueba de ello es el festival Xirandola de Bandeira donde los más pequeños de varias agrupaciones demostraron su buen hacer. Así, por las tablas del escenario situado en el pabellón municipal de la localidad pasaron los grupos Liceo de Noia, Colexiata do Sar, Foula y los anfitriones de Xirandola. Los nervios se dejaban sentir antes de la actuación pero los aplausos de los asistentes fueron el mejor premio para los más pequeños. ?andeira no fue la única localidad en donde al baile y a la fiesta le tocó competir con la política. Así, los actos en honor a San Isidro Labrador reunieron a numerosos asistentes a lo largo del día en Vila de Cruces. Las actividades comenzaron a las doce del mediodía con una misa y procesión. Después, llegó la hora del baile y de la música tradicional. Los primeros en saltar al escenario fueron el grupo de baile y el grupo de gaitas del Concello. Ya por la tarde y después de reponer fuerzas en la comida, acutaron cuatro formaciones folclóricas. La Escola Rueiro de Vigo, el grupo de Danzas e Pandereteiras de Soutomaior, y las formaciones locales A Tilleira de Camanzo y el grupo de baile Avelaíña completaron la jornada festiva. Coches antiguos en la Festa do Salmón Las celebraciones y actividades de la Festa do Salmón del pasado domingo incluían una concentración de coches antiguos y de época, que se reunieron primero en el recinto ferial y después desfilaron por algunas calles de la villa estradense. Como suele ocurrir, los niños y los amantes de la fotografía fueron lo que más se beneficiaron de estos viejos cacharros, todos restaurados, relucientes y con motores reformados para superar los 30 Kms/h.