Los aficionados, los propios jugadores y el cuerpo técnico no sufrieron menos la pérdida de la promoción de ascenso. El conjunto de José Manuel Acevedo se sobrepuso al palo sufrido la semana anterior con el Bergantiños (1-2) y consiguió golear al Viveiro en Cantarrana por 1-6 después de que los lucenses pusieran el encuentro muy cuesta arriba al situarse por delante en el marcador a las primeras de cambio. Ángel, antes del intermedio, y Felipe (2), Germán, Manu y Guerreiro, después, certificaron una victoria tan cómoda como inútil. Los tres puntos eran de oro hasta el minuto 70 de encuentro. Los transistores ya echaban humo. En ese instante, la señalización de un penalti en el Baltasar Pujales empezó a echar por tierra las posibilidades de luchar por el salto a la Segunda División B. Aún quedaba la esperanza de que el Rápido lo fallara. Sin embargo, Marcos batió a David y ahí murieron buena parte de las ilusiones de los seguidores rojinegros. Los veinte minutos finales del encuentro de Vigo volaron sin que el Dépor fuera capaz de reaccionar. Así murió una nueva temporada en la que el Lalín se quedó a las puertas de la ansiada fase de ascenso. La campaña pasada la decepción se produjo en el García Hermanos de Betanzos. En esta ocasión al menos se ganó.