Virus coñazo de corto recorrido

DEZA

RASTRO DE AIRE | O |

15 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

OBSERVÉ ESTOS días ojos lacrimosos, estornudos constantes y uso apresurado de pañuelos. Le concedí el valor que tienen todos las cosas vistas desde la cierta distancia que da no portar los mismos síntomas. Pero debo reconocer que la cuestión fue siendo más habitual y se notaba hasta que se acabó el mirar con distancia, porque ahora ya se que el virus -que me dicen que es el causante de tanto lagrimeo- no pasó de largo. Se asentó y no tengo que ver el espejo para reconocerme como todos aquellos que observaba. No pasa nada, es virus de corto recorrido, aunque eso sí, algo coñazo. Y no está mal, en ocasiones como la que vivimos, notar sensaciones con final conocido. Sirve para observar con menos distancia a quienes estando lejos tienen la pesadilla de un final desconocido o con posibilidades serias de no contarlo. Ocurre en Deza un catarro. Ocurre en China una epidemia. Quizá una aspirina sirva para apreciar la distancia y la suerte de que el virus coñazo se sirviese de un cambio de temperatura para asentarse en Deza. Tanta suerte como desgracia de quien aguarda que la ciencia cambie el ritmo a la epidemia china.