RASTRO DE AIRE
06 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.HAY CASOS en que la ficción preelectoral supera el plus que cada ciudadano le coloca de insólito a las promesas, las piruetas y los guiños que el político de turno realiza para salvar el listón sin costes después de haber visto pasar el tiempo sin resolver o sin dar alternativas a situaciones concretas. Es el caso del monasterio de Carboeiro. Pasan los años, las citas, en las urnas, los discursos, las promesas y, salvo pinceladas, todo sigue igual. O peor. O peor porque lo grave de cualquier acción política es carecer de definición, no saber cuál es el objetivo final de la acción. Seguir a estas alturas rompiendo los sesos con que Carboeiro sea hospedería u otra cosa es para temblar. Las pinceladas del proyecto piloto apuntaban líneas de consolidación, de recuperación y de valorización social, desde la historia que habla de Carboeiro como referente comarcal. Ni de eso se habla. Esto no marcha.