EL CRISOL | O |
08 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LOS CAMPAMENTOS de verano son siempre una experiencia irrepetible. Para bien o para mal. Hay niños que se pasarían el año de campamento en campamento sin echar de menos sus camas ni sus familias y hay otros que darían lo que fuera porque alguien fuese a rescatarles y les devolviese a su dulce monotonía de helado y piscina local. En todo caso, los campamentos siempre marcan un poco. Hay quienes descubren con ellos el olor del mar, hay quienes aprenden a saborear el bosque, hay quienes descubren que hay vida más allá de su manzana y hay también quienes encuentran su primer amor entre fogatas y tiendas canadienses. La Xunta de Galicia acaba de abrir el plazo de presentación de solicitudes para participar en los campamentos de este año y las peticiones empezarán a llover concello a concello en las próximas semanas. Es una oportunidad única y muchos lo saben. Hay padres que en su vida jamás han podido disfrutar de unas vacaciones y aprovechan la convocatoria de la Xunta para asegurarse de que sus hijos no van a correr la misma suerte.Los precios de los campamentos de la Xunta oscilan entre los 79 y los 200 euros y permiten que los jóvenes de entre 9 y 17 años conozcan a fondo un entorno distinto al suyo y hagan vida social con otros pequeños de su generación. Los chavales de la Serra do Caurel pueden acercarse a la Costa da Morte y los de las Rías Baixas pueden descubrir la belleza del río Lérez a su paso por Terra de Montes. Todos ellos pueden pedir plaza en campamentos de otras comunidades y visitar Canarias, Aragón o Álava antes de cumplir la mayoría de edad. No está mal.