De cómo darle al ping y pong

Pablo Penedo Vázquez
Pablo Penedo LALÍN

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

05 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El tenis de mesa es uno de esos deportes minoritarios que, como el balonmano, llegó a Lalín hace varias décadas sin mayores pretensiones para convertirse con el tiempo en una de las especialidades con mayor pedigree entre los vecinos de la capital dezana. Con el ánimo de que así siga siendo, el Club de Tenis de Mesa Lalín, en colaboración con el Concello, lleva cinco años formando nuevas remesas de raquetistas en la escuela deportiva municipal.El boom del año pasado, con 24 alumnos, ha dado paso esta temporada a la consolidación de la iniciativa, con una veintena de fichas.Bajo la dirección técnica de José Domínguez y Manuel Saavedra, jugadores ambos del primer equipo, los chavales, benjamines, alevines e infantiles, aprenden durante unos tres años los fundamentos del popular ping-pong. Este es al menos el período que Domínguez, el gran culpable de la existencia de la escuela, considera indispensable para comenzar a adquirir cierto nivel en el manejo de la pala. Y es que, explica, «no se puede hacer más con dos horas semanales. A ver si el próximo año conseguimos ampliar una hora las clases».