EL CRISOL
21 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.RECOMENDABA SAN Ignacio, que «en tiempos de mudanza, no hacer cambios». El consejo parece sabio, y sirve tanto para los santos como, sobre todo, para quienes deambulamos por el mundo sin la coronita tras la cabeza. Supongo que de lo que se trata es de no dejarse arrastrar por los acontecimientos, mantener la cabeza fría y esperar antes de pronunciarse de un modo claro y rotundo ante una situación que varía. Siempre es mejor la prudencia que la visceralidad. Pese a los cambios que pueda haber la vida continúa. La salida del ex-conselleiro Xosé Cuíña de la Xunta no es buena, en primer lugar, para él mismo, pero tampoco lo es para la comarca de Deza: a nadie se le escapa que el político de Lalín ha tenido siempre muy en cuenta su comarca natal. Las inversiones de su departamento siempre han sido generosas, y los alcaldes saben de los empujoncitos que en otras consellerías recibían proyectos de la zona. No puede perderse de vista otra cuestión: en Deza no son pocas las empresas de obras públicas y construcción. En ellas trabajan cientos de personas, en una zona rica y pujante que tiene en Lalín su máximo exponente. Son unas firmas que tienen en la propia Administración un más que interesante cliente, al que no se puede renunciar ni perder. Por eso tal vez sea conveniente reflexionar y evitar acusaciones que pueden crear heridas difíciles de restañar. La economía local podría resentirse entonces más de lo ya previsible con la pérdida de un importante valedor de Deza. Algo que no conviene, ni a los trabajadores, ni a los empresarios.