EL CRISOL
03 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.LA AUTOPISTA Santiago-Lalín ya es una realidad. Todavía sólo en el tramo desde Silleda, pero pronto llegará a la capital de Deza. Esta es la obra más importante de la historia para las comarcas del interior de la provincia de Pontevedra. Eso está claro. Y lo es porque vertebrará un nuevo eje de desarrollo entre Compostela y Ourense alternativo al eje atlántico potenciado desde hace años por la autopista A-9. A este gran proyecto, empeño personal y político del conselleiro Cuíña, sólo hay que ponerle un borrón: el peaje de la autopista es caro. Es evidente que en los tiempos que corren, las obras deban financiarse y que seguramente no había muchas otras posibilidades, pero da la sensación que se ha perdido una oportunidad de oro para potenciar de una vez por todas una parte importante del interior de Galicia. El borrón en cuestión hay que ponérselo, una vez más, al Ministerio de Fomento y en especial a su titular, Francisco Álvarez Cascos, que no quiso poner ni un duro para financiar la autopista central gallega. No es la primera vez que pasa algo así. Cascos, el que cazaba osos en Rumanía mientras el Prestige vomitaba su muerte, parece mirar siempre a otra parte cuando se trata de Galicia.