Jornada histórica con luces y sombras

La Voz LA VOZ | LALÍN

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

El PP en Pleno, políticos, empresarios y vecinos poblaron el acto inaugural En los círculos populares había satisfacción por el resultado del acto

23 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El alcalde había hecho campaña pro-inauguración entre los silledenses. Muchos vecinos temieron que la cosa fuese más dura por lo del «Prestige» y no fueron. Aún así hubo concurencia importante y quien no faltó fue el empresariado silledense, comarcal y de áreas que cubre la autopista. Lo que sí había eran políticos. Los oradores eran pesos pesados y no faltaron alcaldes y responsables de las administraciones afectadas. Todo en línea PP, o independientes, caso de AIS. Los políticos fregaron con sus palabras sobre la mala imagen de la marea negra. Fue el punto con su contrapunto de carreteras, inversiones y futuro amarrados. Algo de cordura después de las flores, la puso el regidor silledense al decirle a los empresarios que para que el comercio no se pierda por la autopista hay que currar. Los siete autocares que desplazaron políticos y población para estrenar la autopista dejaron, mientas, tirado al resto del personal esperando los discursos y los pinchos. Algunos no aguantaron. Hasta los ecos del Nunca Mais se perdieron al evolucionar la manifestación por derroteros excesivos por parte de algunos y porque el acto se dilataba y no tenía impacto sobre el mismo. Cuando retornaron los autobuses ya se había disuelto la movilización. Claro que en la carpa ni se enteraron más que por referencias, tan lejos estaban. Fuera, lejos, gritos y algo de bronca. Dentro, salvo dos periodistas que mostraron a la audiencia que la actualidad está en el Prestige y no en donde quieren colocarla los gobernantes, todo fue una balsa de aceite. Hasta pareció que se aplaudían a si mismos por momentos. En los circuitos del poder, en el escalafón de fontanería se transmitían gestos con el dedo hacia arriba de bien bien, libramos bien. Nadie duda que sin peaje todo iría mejor. Pero bien venida sea la autopista.