A Y mientras el Lalín busca su asentamiento en lo alto de la tabla de Tercera, el Estradense se enfrenta esta tarde (16.00 horas) a un reto bien distinto, que no es otro que el recuperar la autoconfianza en su campo de A Baiuca y devolverle la ilusión a la afición local a modo de regalo de Navidad. Aunque no crítica, la situación del equipo de José López se puede calificar ya de delicada. Soñar con la mirada en alto o padecer la pesadilla de la amenaza de la permanencia. Esa es la diferencia entre ganar o perder hoy su enfrentamiento con el Vilalonga. El calendario no ha querido emparejar al Estradense con un fácil rival en su último partido del año. Quinto con ocho puntos más, el Vilalonga forma parte de ese pequeño grupo de aspirantes al ascenso, entre los que algunos quisieron ver al conjunto rojillo a principios de temporada. López reconocía ayer que «vemos este partido como más importante que los demás, ya que nos jugamos la tranquilidad durante la Navidad. Ganando podríamos terminar la primera vuelta con 25 puntos, que no estaría nada mal». Óscar, Oliveira, Manoliño, Chucurú, Eneko, Andrés, Pena, Ovidio, Uzal, Imanol, Iago, Rivas, Javicho, Orosa, Marcos y Torres son los convocados.