Verdades, mentiras y Bio-Bac

Nacho Mirás SANTIAGO

DEZA

PACO RODRÍGUEZ / GUARDIA CIVIL

29 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Deshacer la madeja que se esconde detrás del hilo del Bio-Bac es una tarea casi imposible. Nadie podía suponer que una noticia que salió un día de octubre en estas mismas páginas, la detención de un médico, era sólo el primer capítulo de una novela plagada de verdades y mentiras; de denuncias cruzadas; de intereses y secretos. Y poco más de un mes después de todo aquello, resulta imprescindible recapitular para no perderse en este enorme cajón de botica. Todo empezó con la denominada Operación Brujo, dirigida por el Juzgado número 2 de San Lorenzo del Escorial y desarrollada por la Guardia Civil los días 24 y 25 de octubre. Fueron detenidas 23 personas, entre ellas trece médicos y diez trabajadores del laboratorio Chacón Farmacéutica, ubicado en El Escorial. La Guardia Civil dijo, literalmente, que las personas detenidas formaban parte de una red, que se habían intervenido 30.000 envases de Bio-Bac y que se habían intervenido cinco armas de fuego. Todos los detenidos fueron puestos en libertad, incluso el que más tiempo estuvo preso, el director de Chacón Farmacéutica, Rafael Chacón. La mayoría están acusados todavía de un delito contra la salud pública. Chacón denunció que la operación había sido un completo disparate y, a modo de ejemplo, explicó que las armas intervenidas son de colección y pertenecen a su familia. Todos negaron pertenecer a red alguna. Los médicos que fueron detenidos insistieron en que no recetaban Bio-Bac, sino que lo recomendaban porque creían (y todavía creen) en las propiedades de este fármaco como «complemento», y no como sustitutivo de la medicación convencional. Se recomendaba a enfermos de sida, cáncer, hepatitis y artrosis, entre otros. El Ministerio de Sanidad insistió en que Bio-Bac era ilegal, por lo que prohibió su fabricación, distribución y venta. Por orden judicial se cerró la página de internet a través de la cual se podía comprar el producto. A pesar de todo, desde el propio Ministerio afirma aún que el producto es un complejo proteínico inocuo. Numerosos consumidores de Bio-Bac salieron en defensa del fármaco y de los médicos que lo recomendaron. Se agruparon en una plataforma que ha cursado ya varias denuncias, una contra la Agencia del Medicamento. Desesperados, algunos de ellos robaron el pasado jueves las existencias de Bio-Bac precintadas por la Guardia Civil y se las repartieron.