Cinco meses después de los comicios, siguen sin resolverse las dudas sobre los resultados. La directiva supuestamente derrotada se resiste a abandonar los cargos
10 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El 10 de mayo pasado los 516 veterinarios de la provincia de Pontevedra estaban citados a las urnas para elegir a la nueva directiva de su colegio profesional. Hoy, cinco meses después, sigue sin saberse a ciencia cierta quién ganó aquellas elecciones. El recuento dio la victoria, por apenas tres votos de diferencia, a José Luis Conde, candidato que representaba la renovación, el cambio generacional. El derrotado era Manuel Lajos, a la sazón presidente del Colegio, que así pondría fin a un ciclo de muchos años al frente de la institución. Pero el traspaso de poderes nunca llegó a materializarse. Lajos impugnó los resultados alegando que su oponente había presionado a la mesa electoral -«de modo descarado», afirmaba- para que se aceptasen como válidos tres votos. Curiosamente, dudaba de la validez de sólo tres votos, cuando Conde había ganado las elecciones por una diferencia de dos (142 a 140). Las supuestas irregularidades se referían a un voto introducido en un sobre firmado; otro porque estaba acompañado por documentación dirigida al Colegio; y el tercero, porque llegó a través del servicio de mensajería MRW, en lugar de hacerlo por correo certificado. Consello Galego Las alegaciones de Lajos fueron presentadas al Consello Galego de Veterinarios, organismo integrado por los presidentes de los colegios de Pontevedra (él mismo, pues el Consello le sigue reconociendo como tal), Lugo y Ourense. El de A Coruña, presidido por la corriente renovadora que aquí representa Conde, no pertenece al Consello. Este organismo abrió una investigación sobre los hechos y, que se sepa, por el momento no ha emitido dictamen alguno. Mientras, la victoria de José Luis Conde en las elecciones ya ha sido reconocida por el presidente del Consejo General de Veterinarios de España, Santiago Grisolía. Pero Conde todavía no ha podido sentarse en su despacho ni ponerse a trabajar con su directiva. Por tal razón, ha presentado un recurso contencioso administrativo que tiene que resolver el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.