El lugar de Codeseda, en Doade, recuperó ayer viejas tradiciones como cocer pan, en un horno de leña, moler en un viejo molino, hacer cestos y la popular malla
07 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Malla a tres bandas La malla tradicional llegó ayer a Codeseda, en Doade. La localidad recuperó la tradición con tres tipos de malla. En primer lugar, dos vecinos llevaron la malla «á pedra», la más antigua de las tres. Después, varios miembros de la asociación de vecinos de Cercio llevaron a cabo la malla con los populares «males». Por último, y como colofón a una malla de intensa actividad, los vecinos de Doade prendieron el motor de las máquimas de mallar e iniciaron la malla más moderna de las tres. Ante la mirada de más de un centenar de personas, la aventoeira sacaba grano. Más tradición Pero la malla no fue la única tradición que se recuperó ayer en Doade. Desde la mañana temprano, varias vecinas de la parroquia atizaron leña a un horno preparado para cocer pan. Y entre el pan y la malla, el cesteiro Julio Blanco hizo una demostración del arte de hacer cestos. Julio, ante un nutrido grupo de personas que ansiaban conocer de cerca el oficio, hizo un cesto en poco menos de media hora. Vecinos y costumbres como las de antes En Doade el ambiente era tradiconal al cien por cien, de una casa salían con galletas, de la otra con cestas... los vecinos, ataviados con sombreros, pantalones de pana y pañuelos a la cabeza vivieron un día como los de antes de verdad. Además, no faltó la música tradicional con la actuación del grupo Os Trasnos de Doade. Los miembros de la agrupación, haciendo gala del ambiente que se repiraba, no dudaron en vestirse «como los de antes» al acabar su actuación. El Leader se aproxima a Codeseda Hasta la malla tradicional también se acercó la Directora del Proyecto Leader en Galicia, Mª Carmen Furelos, quien conversó con Manuel Blanco, presidente del Asociación de Amigos do Museo de Doade, sobre las posibilidades de tramitar el Leader en Codeseda. Un adiós gastronómico Y para que la malla dejase un buen sabor de boca, nada mejor que un fin de fiesta con pinchos y vino. Además, los vecinos pudieron festejar una mañana sin lluvia en Doade.