Las fiestas son las reinas

PEDRO BERMÚDEZ

DEZA

EL CRISOL

03 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

LA COMISIÓN DE fiestas de Lalín decide suspender la elección de la Reina de las fiestas. Y hace bien. Las elecciones de reinas suenan a rancio, a pasado. Y Lalín es un lugar de futuro. Las ceremonias de elección desde hace ya varios años no dejan un buen recuerdo, ya que las candidatas eran muy pocas y el pueblo tampoco estaba interesado en asistir. De este modo, el acto quedaba deslucido y sin sentido: en Lalín, a partir de este año, las fiestas serán las reinas, sin lugar para una figura anacrónica y que no interesaba ni a las propias elegidas. Y encima, la polémica que cada año rodeaba a una organización que se las veía y se las deseaba para convencer a chicas y niñas de ostentar una corona que no acababa de encontrar lustre, y con unas funciones regias que se limitaban a figura decorativa, sin aportar nada. Polémica porque además de tener que pedir a las escasas candidatas que aceptasen la corona, no faltaban cuestionamientos a la elección. Retirar la elección de reina de las fiestas de Lalín era una decisión esperada, y llega oportunamente. Peor sería hacerlo después de que a algún equipo de investigación se le ocurriera montar un seguimiento del certamen, similar al de Miss España, que desenmascarase los problemas para encontrar candidatas reales a una realeza falsa y fugaz. No estamos en los tiempos que propugnamos igualdad de hombres y mujeres para buscar mujeres-objeto con calzador, que luzcan en procesiones y vayan al chupinazo. Porque las mujeres que quieren ser floreros, ya lo son con toda la libertad del mundo. En lugar de reinas, son reinonas. Exactamente igual que los hombres, los descerebrados de tanga playera y cacha gimnástica. Que hay en igual proporción.