Agolada regresa a un lúdico medievo

La Voz LA VOZ | LALÍN

DEZA

ROMÁN GUTIÉRREZ

Veinte puestos conformaron la sexta Mostra de Artesanía, que revitalizó los pendellos Las majorettes y la charanga gustaron al numeroso público participante en la fiesta

12 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

A Agolada regresó el fin de semana a una lúdica versión del medievo, aderezada con más de un millar de bollos de pan, torreznos, vino y queimada. Eran las diez de la noche del domingo cuando los pendellos recibían a los agolenses ataviados a la antigua usanza. Claro que la mayor afluencia de gente de fuera de Agolada -de Melide, Lalín, y gente que pasa sus vacaciones en la zona- hacía que pareciera menor el número de medievales. El magnífico ambiente dio paso al festival folk, que reunió a Compañía Marful, Irtio y Chumbai. Desde el Concello agolense, organizador de la fiesta, señalaba ayer Inma Galego que novedades introducidas este año como el desfile de majorettes y la charanga «Os Escachapeitos» de Ourense, encontraron el respaldo de los vecinos de Agolada, ya que es una manera de mantener una animación permanente en la calle. Animación que también vivieron los 20 artesanos que se dieron cita en los pendellos, en la sexta Mostra de Artesanía -algunos comenzaban a marchar en la tarde de ayer-, así como en el pabellón de deportes en el partido que enfrentó la tarde del domingo a Cangas Frigoríficos Morrazo y Balonmán Agolada. Las actividades continuaron en la feria de ayer; la Feira do 12 contó con alicientes como los pasacalles a cargo de Bico da Balouta, y ya por la tarde la intervención del grupo de títeres Seisdedos, y el grupo teatral Ancoradouro de Cangas, que escenificó la obra «Sala de espera», de Xosé Vázquez Pintor. Más tarde estaba previsto el I Certame de Bandas, con la participación de la formación de Agolada y la Agrupación Musical de Belesar, de Vigo. La proyección de «O bosque animado», patrocinada por Caixanova, era el último acto programado. Empieza la cuenta atrás para la VII Mostra.