El fútbol castiga al CD Lalín

XABIER OTERO LALÍN

DEZA

TERCERA DIVISIÓN Los rojinegros se quedaron fuera de la promoción tras encajar una goleada en un extraño partido en Betanzos El CD Lalín se quedó fuera de la fase de ascenso al caer goleado por 5-1 en el García Hermanos de Betanzos después de un extraño partido. Un desenlace difícil de imaginar un mes atrás cuando el conjunto rojinegro coqueteaba con el liderato de la Tercera División. La falta de acierto cara al marco contrario se convirtió en la tumba deportiva del conjunto de Acevedo. Ahora, la junta centrará sus esfuerzos en abonar las nóminas adeudadas a los jugadores. Esta semana puede haber un principio de solución.

20 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La derrota se produjo de la forma más cruel e inesperada. El Lalín salió al campo consciente de que se jugaba su futuro a una carta y no vaciló a la hora de arrinconar a su rival en su propia área. El Betanzos sintió el peligro y casi sin darse de cuenta empezó a retroceder líneas ante el inquietante murmullo de la repleta grada del García Hermanos. Los rojinegros siguieron achuchando con más corazón que cabeza, pero sin llegar a dar verdadera sensación de peligro. Los cerca de cien seguidores dezanos desplazados hasta Betanzos empezaban a dar síntomas de nerviosismo. Las miradas al reloj se sucedían con mayor celeridad y ya ni las pipas servían para calmar la ansiedad. Sin embargo, todo cambió en cuestión de unos minutos. El Endesa se puso por delante en O Poblado y la noticia corrió como un polvorín por la grada. «¡Un gol nos mete en la fase!», comentaba un ilusionado aficionado. Poco después, Enrique remataba a la red una falta enviada por Marcos y el sueño parecía hacerse realidad. No era para menos, el Lemos perdía y Grove y Rápido de Bouzas igualaban en O Salnés. El Lalín era tercero, una posición que mantuvo durante un cuarto de hora. Quince minutos que los rojinegros no supieron aprovechar para dejar la eliminatoria completamente sentenciada ante unos jugadores locales que sintieron la presión como una verdadera losa. Guerreiro y Nando, con sendos disparos desviados, tuvieron en sus botas la puntilla. A partir de aquí, los foráneos se agarraron al 0-1 como a un clavo ardiendo y dieron vida al desquiciado Betanzos. Un equipo, al que el fútbol le iba a echar una mano a los treinta y seis minutos. Así, en su primera acción de peligro, Julio restablecía la igualada con un disparo que, tras tocar en la bota de Manu, sorprendía a Ramón. Ese empujón hundió al Lalín en el foso de la desestabilización. La defensa dezana se convirtió en un flan y los locales devoraron las ilusiones de ascenso. Juancar se encargó de ello anotando dos nuevos chicharros. En la continuación, dos absurdos penaltis sirvieron para certificar que esta fase de ascenso no era para el Lalín.