La derrota en Cerceda deja a los rojinegros a merced de lo que hagan Compos B, Alondras, Lemos y Betanzos La fase de ascenso a Segunda División B se aleja irremediablemente de la Comarca del Deza de la misma forma que la liga de campeones lo hace de la ciudad de Vigo. Ambos equipos desaparecieron del campo ante sus adversarios en un momento trascendental del campeonato y ahora dependen de terceros para alcanzar sus objetivos. Habrá que confiar en que el CD Lalín no vuelva a emular al Celta en las dos jornadas finales porque entonces no habría nada que hacer. Con un «pupas» en Galicia sobra.
06 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La carencia de suerte o la falta de acierto cara al marco contrario no fueron en esta ocasión los verdaderos obstáculos al triunfo rojinegro. El CD Lalín, de la misma forma que le ocurrió al Celta ante el Sevilla en Balaidos, fue de inicio un equipo completamente diferente. Los jugadores quisieron construir el ataque sin tener el control de la pelota y ello dio al Cerceda la posibilidad de montar numerosas contras que, por suerte, no encontraron el destino deseado. Aún así, y con la defensa como un auténtico flan, la escuadra de José Manuel Acevedo dispuso de una clara situación para adelantarse en el marcador. Sin embargo, Felipe con todo a su favor intentó controlar el esférico con el pecho y la situación se le fue totalmente de las manos. Ese gol, en cualquier caso, no hubiese hecho justicia. En el segundo período, el CD Lalín salió con otra predisposición y su fútbol ganó enteros. La retaguardia se asentó y, como consecuencia de ello, las llegadas con peligro del Cerceda comenzaron a ralentizarse. No obstante, con el juego controlado, los foráneos fueron incapaces de rematar a su adversario y, a la postre, lo terminaron pagando. Javi Sánchez tuvo en su cabeza la ocasión más clara para empezar a dar muerte a los coruñeses, pero su remate se marchó fuera cuando el portero ya estaba batido. De todas formas, Felipe, Nando y Guerreiro también dejaron escapar buenas opciones para lograr alcanzar los tres puntos. Sea como fuere, la pelota no encontró el camino de la red y el Cerceda aprovechó su último cartucho para abrir una herida que sólo se puede cerrar con dos triunfos consecutivos.