«El cuero tiene características mágicas»

MARIEL FIORI LALÍN

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

José Villar López, artesano de Silleda De oficio artesano, primero se empleó a la talla en madera y el barro. Pero un día el silledense José Villar López se acercó al maestro encuadernador Manuel Gómez y descubrió, como muchos otros hombres antes que él, el cuero y sus propiedades. A partir de ese momento, José se dedicó únicamente y exclusivamente a los trabajos que tienen como protagonista a ese «producto de la naturaleza, impermeable al aire y al agua», explica con cariño. Un material que lo ocupa desde hace ya diez años: el cuero. Según sus propias palabras «probar con el cuero fue como una religión». Una experiencia que también siente el que visita su local.

09 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Desde su comercio-taller, el silledense José Villar se confiesa, antes que nada, un auténtico apasionado por la piel curtida para ponerse a trabajarla y con humildad se define sólo un aprendiz de artesano del cuero. Sin embargo, varios de sus trabajos objeto único fueron galardonados en distintos certámenes de prestigio como los de Jaén o Sevilla y, además, dicta cursillos para los que se quieran iniciarse en esta ancestral disciplina. -¿Por qué es como una religión trabajar el cuero? -Porque es un material muy sorprendente, muy modificable. Acompaña al hombre desde la caverna y tiene mucho que ver con su historia. Es un material vivo, noble, que crece en tres dimensiones, con unas características muy difíciles de imitar a nivel sintético, como la prestancia, el que sea impermeable al agua y al aire. Mientras que el cuero tiene características mágicas, es un material mágico. Además permite técnicas muy variadas, desde el repujado, cueroplastia, -cuando al repujado se le da mucha separación-, al efecto pelo o pluma. -¿Aprendió todo de su maestro Manuel Gómez? -Yo me formé con Manuel que es de familia de encuadernadores. Él me inició en las técnicas de repujado y tintado, él no se dedica a hacer objetos, sino que reconstruye libros. Así que el resto fue investigación propia. -Además de los bolsos y cinturones que se ven en la vitrina ¿Qué objetos hace? -Un poco de todo. Trabajo mucho por encargo y me encargan cosas muy diversas. Lo último que acabé fue un cabecero de cama de 1,70 metros de largo por 1,10 metros de ancho y una funda para un ecógrafo portátil de un veterinario. También porta herramientas, navajas, billeteras, sombreros. Las posibilidades del cuero son auténticamente infinitas. Dentro de lo que son objetos cotidianos, útiles para llevar, pero también hago objetos más bien decorativos como esta caja objeto único -dice mientras la muestra- que fue finalista en el Salón de Segovia. -¿Qué es lo que más le gusta hacer? -Lo que más me gusta son lo que se llama objeto único, hacer mil carteras seriales no es muy divertido, sí es nutritivo, tienes que hacerlo. Pero lo que más me gusta son los cuadros, como el que está en esa pared, pintado con varias técnicas y pigmentos. Trabajo con cuero del curtido natural, curtido vegetal hecho con taninos, que es repujable. -¿Hay objetos que representen una especial dificultad? -Sí, los que llevan técnicas más laboriosas como por ejemplo reproducir pelo o plumas, a lo mejor tienen ochenta horas encima. Este cuadro de las plumas lo tallé con bisturí, es como orfebrería dentro del trabajo del cuero. Son cosas que en poco espacio tienen mucho trabajo concentrado. Y las técnicas como la de endurecimiento del cuero, suponen mucha investigación porque no hay nada escrito sobre el tema y uno va cuantificando en base al ensayo y error. Pero también con los que más sufres es con lo que más disfrutas, porque ves realizado, acabado el objeto y la verdad es que resulta muy gratificante.