PRIMERA NACIONAL En el partido de ida los árbitros se dejaron influenciar por el ambiente hostil de la grada En la mente de los jugadores estradenses quedó grabado un duelo que disputaron en la primera vuelta, en el cual fueron víctimas de un atropello sin precedentes. Ese choque se vuelve a reeditar hoy, pero con las tuercas cambiadas de lugar. El Bembibre actuará de visitante y, a buen seguro que, su enérgica afición no los arropará, por lo cual los colegiados no deberían estar mediatizados. El Enredo recuerda aquella confrontación sin rencor, pero esta tarde quiere darle al rival una dosis de su propia medicina.
22 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El duelo de ida se resolvía de forma favorable para los intereses del Enredo-Acibro, hasta que los colegiados decidieron caer bajo el síndrome de la presión ambiental y dieron un vuelco en su manera de actuar, lo que supuso el principio del fin de los estradenses, que haciendo un descomunal esfuerzo obtuvieron el escaso botín de un punto. La hostilidad del público asistente en aquel duelo quedó patente al finalizar el envite, donde se produjo un pequeño altercado. Los componentes de la plantilla azul aún recuerdan con detalle lo acontecido en el duelo, pero prefieren centrarse en el partido de hoy en el Coto Ferreiro, A partir de las 19 horas, y tratar así de devolverle una dosis de su propia medicina. Lo que si reclama con fuerza el Enredo es la masiva afluencia del aficionado para poder ejercer la misma presión que sus oponentes, pero ante todo dando muestras de civilización y deportividad, como comenta su técnico. «Lo vivido allí fue una pesadilla y lo tenemos perdonado, pero no lo olvidamos facilmente», dice Rodrigo. El empate cosechado, (4-4), permite a sus hombres disponer de la ocasión de mejorar a su rival en el golaverage. «Si somos capeces de imprimir un ritmo alto desde el inicio, el partido será nuestro y además nos permite superarles en la tabla y en el golaverage», argumenta el preparador, Rodrigo.