Concepción Mato Gómez, antigua tecedeira de Saidres Tantas arrugas como hilos pasan por el telar de pedal y tantos recuerdos como mantas, colchas y vestidos tejió en este artefacto que carga con más años que ella. Y eso que Concepción Mato Gómez tiene 88 años. Este antiguo, de verdad muy añejo, telar de madera de laurel fue transferido por la abuela a la madre, quien lo pasó a la menor de los siete hermanos, Concepción. Ella todavía recuerda «cuando empecé a tejer, este ya tenía cerca de 80 años». Así que a echar cuentas...
09 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Tal vez la historia de Concepción se parezca a la de muchas otras familias rurales de la comarca. Dos de sus hermanos emigraron a Argentina mientras que el resto se quedó aquí, cultivando la tierra, criando a los animales y trabajando duro en el telar doméstico. Pero también por eso mismo, por la semejanza y la distancia en el tiempo, vale la pena hablar con esta mujer que aún conserva en una habitación de su hogar todos los elementos que se necesitan para hilar y tejer el lino. Pero sobre todo porque conserva vivos sus recuerdos y está siempre dispuesta a contárselos a quien se acerque a su casa en Saidres (Silleda). -¿Qué es lo primero que hay que hacer para poder tejer? -Primero se siembra la semilla en el mes de abril. Hay que preparar la tierra muy bien y regar con mucho agua. Todavía tengo semillas de lino pero estas ya no nacen porque son viejas. Todo lo hacíamos nosotros: cultivar, cosechar, ripar, espadelar, hilar y tejer. -¿Quién le enseñó todo eso? -Mi hermana mayor me enseñó a usar el telar. Tenía 20 años cuando empecé y seguí hasta los 34. Me había casado y seguía trabajando pero cuando vinieron los hijos ya no tuve tanto tiempo, tenía que trabajar en la casa. Había que trabajar para comer, ir al molino, cocer el pan, traer la leña, no había tiempo para nada. Aunque muchas tardes seguía haciendo cosas. -¿Qué cosas hacía? -Después de los 34, de vez en cuando venía a trabajar un poco. Hacía manteles, colchas y mantas, la ropa para ponerse también, vestidos. Todo lo que hacía era para nosotros, no vendía nada, aunque había personas que me encargaban cosas pero ellos me traían el lino, la lana o el algodón y después yo hacía las colchas. -Muller fiadeira, fai boa casadeira. ¿Es cierto? -Sí, si se piensa que lo que ganaba hilando y tejiendo era para mí. -¿Cuánto cobraba por hacer una manta? -Veinte duros de antes, veinte duros en plata. A veces treinta, según el trabajo, si se tardaba más o menos iba cambiando el precio. -Entonces ¿cuánto le costaba terminar? -Dos semanas más o menos, por la mañana trabajaba en las cosas de la casa y a la tarde tejía, había que trabajar, de otro modo no había para comer. -¿Qué fue lo que más trabajo le dio al tejer? -Una colcha que copié del abecedario, cada día hacía una cuarta. Miraba el modelo e iba levantando los hilos para formar un dibujo. Quería que fuese bonita y me costó como un mes hacerla, levantando hilos todo el rato. -¿Cuánto tiempo se tarda en hacer un metro de tela? -Según, si se va rápido se puede hacer en media hora. Se le da al pedal y pum pum, bajar el telar, los pies nuevamente y pum pum con las manos para dentro y para afuera otra vez -evoca entre risas-.