TERCERA DIVISIÓN El CD Lalín arrancó un esperanzador empate en Arteixo ante un rival directo en la pugna por la promoción El CD Lalín volvió a dar la cara en la enésima prueba de fuego de la temporada. Los rojinegros, con un trabajo defensivo impecable, maniataron a las principales puntas de lanza de un Arteixo que nunca se encontró cómodo en el campo. El empate sin goles ante un rival directo en la lucha por la promoción de ascenso a Segunda B es un resultado muy esperanzador. El único pero fue la lesión de Iago. El canterano podría sufrir un esguince de rodilla, aunque tampoco se descarta algo más grave.
26 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Arteixo, 0: Casal, Álex, Carlocho, Cardelle, Nacho, Adolfo (min 46, Pablo del Val), Bodelón (min 55, Ramiro), Chechu (min 27, Pedro Luis), Pugui, Justino y Lemos. CD Lalín, 0: Ramón, Marcos, Otero, Enrique, Iago (min 40, Suso), Nando, Javi Sánchez, Manu, Felipe (min 80, Julio), Ángel y Javicho (min 70, Guerreiro). Árbitro: Veloso. Colegio de Vigo. Asistido en las bandas por Barciela y Elías. Amonestó a Enrique y a Marcos por el Lalín y a Pablo del Val, Nando y Cardelle por los locales. Los primeros cuarenta y cinco minutos fueron exclusivos del CD Lalín. El cuadro rojinegro, con un trabajo de contención que rayó la perfección, maniató a los principales baluartes de un Arteixo que se sintió prisionero de su propia impotencia para superar las líneas enemigas. En estas condiciones, Ramón se convirtió en un espectador más de un duelo que pudo encarrilar Javicho a los veinticinco minutos. El canterano, tras matar con el pecho un balón en el interior del área, era desplazado por un defensor local. El colegiado hizo la vista gorda y la opción rojinegra quedaba sin premio. Acto seguido, Ángel, con un disparo con mucha intención, firmaba la última llegada foránea antes del descanso. Un período que no llegó a concluir Iago, quien estaba realizando un gran encuentro. Un mal gesto en la rodilla le obligaba a abandonar el terreno de juego. En la reanudación, la calidad del Arteixo salió a relucir y los rojinegros se vieron obligados a emplearse, si cabe, con mayor contundencia. Sin embargo, la presión local, a efectos de practicidad, quedó reducida a un remate de Pedro Luis que sacó de forma sensacional Ramón. Fue la mejor posibilidad local para desequilibrar el marcador. Pero el Lalín no sólo se limitó a campear el temporal. Así, las contras se convirtieron en un arma arrojadiza de la que estuvieron a punto de sacar petróleo Javi Sánchez y Óscar Méndez. Al final el balón no quiso entrar y el conjunto de Acevedo se traía un empate que puede valer su peso en oro. El golaverage, gracias al 1-0 de la ida, ya es propiedad de los rojinegros.