Jandro cobra una vieja factura

XABIER OTERO LALÍN

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

TERCERA DIVISIÓN El ex-rojinegro se sacó de la manga un disparo sin apenas ángulo que supuso la derrota del Lalín en Arousa El ex-rojinegro Jandro tuvo en la tarde del domingo una dulce venganza. El jugador de Marín, que se vio obligado a abandonar la entidad dezana hace dos temporadas, se convirtió en el verdugo del CD Lalín ante el Arousa al marcar el tercer tanto de su equipo en el último minuto del encuentro. Una resolución en la que, no obstante, tuvo especial incidencia la expulsión de Suso a media hora de la conclusión del duelo. Una acción que expoleó a los locales y obligó a «recuar» a los futbolistas de José Manuel Acevedo.

07 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El Arousa afrontó el encuentro como una verdadera final y, con garra y concentración, salió como animal herido en busca de los tres puntos. La puerta hacia el triunfo se empezó a abrir a los cinco minutos en una jugada de estrategia nacida en un saque de banda que los rojinegros no acertaron a desbaratar. El tanto en contra relajó el ímpetu local y dio paso al despertar ofensivo de un Lalín que, pese a sufrir un nuevo shock con la retirada del campo de Román a causa de un fuerte esguince de tobillo, se fue con descaro en busca del tanto del empate. Se mascaba el gol. Pero éste aún se hizo demorar otros veinte minutos. En pleno alubión rojinegro, Guerreiro hacía saltar por fin el entramado defensivo local para situar en el marcador la, por aquel entonces, ansiada igualada. Pero aún había tiempo para más. Felipe tuvo en sus pies la remontada. Sin embargo, un defensor arousano le trababa cuando se iba sólo hacia la meta de Villa. Una acción merecedora de roja que el colegiado solventó con una injusta cartulina amarilla. Acto seguido, el cancerbero locatario, en una sensacional intervención, evitaba que el libre directo de Nando alcanzara el fondo de las mallas. El rechace llegaba a pies de Javicho, pero su lanzamiento lo sacaba in-extremis un jugador arousano bajo palos. Se llegaba así a un final de extasis, pero sin premio. La recompensa llegaba nada más reiniciarse el duelo, con Ángel como protagonista. El Lalín empezaba a tener en sus manos el partido. No obstante, cosas de la fortuna, la tortilla dio una nueva vuelta y se fue al suelo. El Arousa lograba la igualada de inmediato y, apenas unos instantes después, Suso en una ingenua acción tenía que coger el camino de los vestuarios antes de tiempo. El Arousa cogió la sartén por el mango y los rojinegros, en inferioridad, se vieron obligados a retroceder metros. Así las cosas, la ilusión y empuje locales hicieron el resto. Jandro, en el último minuto, hacía explotar a la grada de júbilo con un disparo esquinado que no logró atajar Ramón. Una dulce derrota porque, por suerte, los rivales de los hombres de Acevedo, con la excepción del Arteixo, tampoco hilaron fino en la última jornada.