El CD Lalín gana al Cerceda y sueña con la promoción

F. S. LALÍN

DEZA

TERCERA DIVISIÓN La sexta victoria dezana en su feudo le permite mantener la segunda plaza El Club Deportivo Lalín continúa su paseo triunfal por la Tercera División y este fin de semana dió buena cuenta de ello ante uno de sus más inmediatos perseguidores, el potente equipo coruñés del Cerceda. La trabajada victoria permite al cuadro dezano mantenerse en la privilegiada segunda plaza, al acecho del Compos B y lo más importante, hace renacer la euforia en la afición lalinense

26 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

El trabajado triunfo dezano tuvo como principal enemigo a las inclemencias metereológicas. Sin apenas tiempo para que los aficionados pudieran saborear sus recién encendidos puros, el júbilo estallaba en la grada para celebrar el tanto local, obra de un inspirado Guerreiro a los diez minutos. Se preveía una nueva lección de los pupilos de Acevedo, pero el rival no estaba por la labor de arrojar la toalla e intentó esgrimir al máximo sus argumentos para extraer algo positivo. Con dos equipos envalentonados, el público salió favorecido, pues presenció un duro duelo donde las combinaciones daban paso a una lucha sin cuartel en el apartado físico. Los locales mantuvieron la compostura a pesar de tener al viento en su contra y dispuso de inmejorables ocasiones en acciones de Felipe y Javi Sánchez para ampliar la ventaja. Quien no perdonaba era el Cerceda y al filo del descanso equilibraba la contienda, dejando las espadas en alto para la reanudación.El segundo período llegó con un juego trabado, donde los rojinegros cedían por momentos su dominio en la parcela central y permitían que los coruñeses acecharan la meta de Ramón, teniendo que desbaratar un par de lanzamientos envenenados. El Lalín apechugó con la situación y se enfundó nuevamente el mono de trabajo para paulatinamente recuperar el orden de antaño. A partir de ese instante el encuentro se decantó a favor de sus intereses, emergiendo de nuevo la figura de Guerreiro, para de espléndido zapatazo alojar el esférico por toda la escuadra. Era el merecido premio de un conjunto que nunca perdió la cara al duelo, para en las postrimerías sentenciar con un tiro de Enrique, aliándose con la fortuna .