La Hermandad Gallega de la capital venezolana ofreció una cena de bienvenida a la delegación dezana Una ola de calor recibió a la delegación dezana en su primera noche en Venezuela. No sólo por las altas temperaturas del «invierno» caraqueño -unos 20 grados centígrados-, sino también por el calurosísimo recibimiento que ofreció la comunidad dezana en la capital venezolana. Fueron muchos los que acudieron al aeropuerto de Maiquetía para encontrarse con la comitiva y trasladar a parte del grupo en sus coches particulares. La Banda de Música contó con autobús propio. Después, una cena en la Hermandad Gallega dio la benvenida a la expedición con tequeños, asado de cerdo y otras delicias.
01 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El viaje fue cómodo. Duró unas nueve horas que se pasaron entre partidas de cartas, un par de películas, algo de fiesta y las correspondientes comidas. Lo peor fue la entrada en el país. Una enorme cola esperaba a la delegación dezana, que tuvo que esperar casi dos horas para que el lento departamento de inmigración cumpliera con el trámite de oficializar la llegada. Afortunadamente, tanto las maletas como los instrumentos de la Banda de Música de Lalín llegaron en perfecto estado. Al grupo musical le esperaba un autobús en la puerta del aeropuerto, mientras que el resto de la expedición fue trasladada hasta el Hotel Hilton en los coches particulares de algunos de los dezanos que residen en Caracas. Entre ellos, Pablo Ferreiroa, presidente de Fillos de Lalín, Manuel Diéguez, presidente de la Hermandad Gallega de Caracas y algunos empresarios, como Rodrigo López Neira, entre otros. En la comitiva de recepción también estuvo Alfonso Méndez, un lalinense que es jefe de banquetes del Hilton. Tras un breve reposo en el hotel, el grupo se trasladó a la Hermandad Gallega donde les esperaban más representantes de la comunidad gallega caraqueña, como el presidente de Fillos de A Estrada, para ofreles una cena de bienvenida a base de tequeños -pequeñas empanadillas de queso-, asado de cerdo y otras delicias, como una de las cervezas locales cuya marca, Polar, no engaña. Verdadero refresco en el calor venezolano.