Costa Casares cree que con las 15 plazas actuales se resolvería el problema en el municipio y que las 35 nuevas que se construirían con la privatización, podrían aprovecharlas los vecinos de municipios limítrofes. Los terrenos que se necesitarían para ampliar el local tampoco serían un problema porque el Concello estaría dispuesto a ofrecer la parcela anexa al inmueble, donde está el parque infantil, siempre que la empresa interesada se encargara de acometer las obras. Si no se privatiza ni la Xunta colabora en su puesta en marcha, el Concello estudiaría abrir el hogar con fondos propios, con aportaciones de los beneficiarios y con los cheques asistenciales que los mayores de 65 años pueden pedir para, entre otras cosas, acceder a estos centros.