BALONMANO El Boavista ganó a goles y a golpes al equipo de Abel González, con la permisividad de los árbitros Mal lo paso el Portadeza Lalín en el partido inaugural del Torneo Madureira de Porto (27-16). Además de una goleada, los rojinegros tuvieron que soportar los múltiples golpes que le propinaron los jugadores contrarios que más que un amistoso parecía que jugaban un encuentro a vida o muerte, con la total anuencia de los colegiados del choque. En lo relativo al juego, ni uno ni otro estuvieron a buen nivel.
07 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El Boavista sólo quiso jugar al balonmano con el Portadeza Lalín, en la tarde de ayer, durante la primera mitad, en la segunda, viendo que las diferencias entre ambos equipos eran minimas, se entregaron a repartir «tortas» en vez de buenas acciones de juego. En la primera parte, el Boavista intentó imponer su juego pero el Lalín, pese a salir frío, consiguió meterse en el encuentro y que el marcador se manejase en guarismos muy ajustados. Un Lalín más que aceptable en defensa puso múltiples trabas a los portugueses. Al final, se impusieron por sólo tres goles al intermedio. Las primeras acciones sobre el límite de lo permitido ya comenzaron en este período. En la segunda parte se acabó todo intento de jugar al balonmano. Los jugadores portugueses comenzaron a «repartir leña» y sacaron de sus casillas al equipo de Abel que veía como los golpes en la cara que le propinaban los portugueses eran dos minutos y los que porpinaban eran rojas. Mediada la segunda mitad, Jorge Gulías y Rubén Martínez ya estaba en la ducha por sendas tarjetas rojas. Al final 27-16. Desquiciados por los golpes que recibían, los dezanos se fueron hundiendo. Abel apuntó que «tenían que ganar por narices y lo consiguieron. Fue inaúdito lo que ocurrió en la segunda parte». Hoy se enfrentan al Gaia FC.