El regidor contestó a las críticas del BNG y dijo que corresponde al Concello arreglar la circunvalación y que sólo se cambiará la titularidad del vial una vez que se ejecute la reforma integral de la carretera. Los riesgos para los peatones que cruzan el vial desde las avenidas de Montserrat y de A Estación y desde las calles Ramón Aller y Donramiro seguirán existiendo. Xosé Crespo reconoció que ésta sigue siendo «unha asignatura pendiente» que además no tiene visos de solucionarse en tanto no se acometa la reforma de la circunvalación. El gobierno local pretendía incluir en las obras de mejora el pintado de dos pasos de peatones a ambos lados de los citados cruces, pero los técnicos lo desaconsejaron porque la elevada pendiente de la circunvalación en estos puntos haría dificultoso que los camiones volviesen a arrancar. La solución vendrá de la mano de un paso subterráneo o bien de uno elevado.