«A Fervenza» en la historia

C. GÓMEZ BUXÁN LALÍN

DEZA

ARCHIVO GRÁFICO PAZO DE DONFREÁN

Un autor anónimo que escribió en 1881 se fijó en la conocida catarata de tierras de Trasdeza Que las tierras de la Comarca de Deza cautivaron por sus riquezas naturales a los antiguos ya aparece reflejado en las antiguas crónicas, que cuentan como Dhais, hijo de Brigo, se asentó en esta zona. Auténticos monumentos naturales, como es la «Fervenza» del Toxa llamaron la atención de curiosos, subyugados por la belleza de la caída del agua, en medio de un entorno incomparable. Para comprobarlo, nada mejor que una descripción con una antigüedad superior al siglo, que tiene el encanto de lo desconocido.

14 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Según las investigaciones del historiador Francisco Rubia Alejos, tomando como base la revista decenal La Ilustración Gallega y Asturiana, en el ejemplar correspondiente al 18 de agosto de 1881, se conserva un artículo, de autor desconocido de gran interés para la zona. En él se ofrece una descripción realmente desconocida de la cascada y del monasterio de Carboeiro, así como un grabado de la primera. El artículo, un tanto bucólico, comienza así: «Hay en la tierra adentro de la provincia de Pontevedra una serie de valles encantadores, que por una parte se apoyan en el río Deza, y por otra en el Ulla. Entre ellos figuran los llamados de la tierra de Deza y Trasdeza, y muy en particular el de Merza, especie de oasis escondido a la sombra de los vecinos montes, a cuya florida profundidad nunca baja el invierno sino de una manera vergonzante y fortuita. Siempre hay sombra, perfume y pájaros en aquellas arboledas. Para mayor hermosura, abundan en él los restos histórico-arqueológicos, y los accidentes naturales. Corresponden a la categoría de los primeros las ruinas del monasterio benedictino de San Lorenzo de Carboeiro, glorioso monumento románico, único en Galicia, en el cual se conservan vestigios de los antiguos frescos murales, enriquecido con una cripta admirable, llena de magníficos sepulcros, y con un pórtico de la Gloria, si bien en ruinas y no tan grande, tan bello y tan curioso como el de la basílica Compostelana. Entre los segundos figura en primera línea la cascada de Sulagos o del Toja, verdadera maravilla de la naturaleza, casi por todos ignorada».