TAEKWONDO Patricia Rodríguez, que sigue imparable, alcanzó la segunda posición en la Copa del Mundo de Vietnam Patricia Rodríguez volvió a dejar boquiabiertos a propios y extraños al alcanzar la medalla de plata en Vietnam en su primera participación en una Copa del Mundo. En el país asiático se concentraron las mejoras taekwondistas del universo contra las que tuvo que verse las caras la campeonísima gallega. Cinco triunfos situaron a la actual campeona de España sénior en la gran final. El oro se lo llevó la surcoreana Jung Myoung Sook, pero la mayor gloria fue a parar a manos de la joven debutante estradense.
04 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La trayectoria meteórica de Patricia Rodríguez dentro del taekwondo mundial no parece tener techo. A sus escasos dieciocho años, la estradense ya sabe lo que es tocar el cielo con la punta de los dedos. Una carrera que, sin duda, podría ser comparable a la de un tal Raúl González en el mundo del fútbol, que desde esa edad ya lo empezó a ganar todo con la camiseta del Real Madrid. La medalla de plata de Patricia Rodríguez en Ho Chi Mihn no es un éxito más. Es su consagración entre una elite mundial a la que, en esta ocasión, sólo han tenido acceso otros tres hispanos. Rosendo Alonso, Ivon Lallana, con sendas platas, y Belén Fernández, campeona en el peso ligero. Difícil comunicación Por desgracia, y aunque parezca increíble, la hazaña de la estradense todavía no es conocida en el territorio nacional. A primera hora de la tarde de ayer, en la propia Federación Española de Taekwondo todavía no tenían ninguna comunicación oficial. «Tengo que repetir la misma información del viernes. No tenemos nada que contar. Estamos completamente incomunicados y a la espera de que nos mande un fax el señor Colmenero (uno de los dos seleccionadores desplazados con el combinado nacional)», destaca una empleada del estamento federativo. Por suerte, el padre de Patricia Rodríguez sí que estaba al tanto de la suerte que había corrido su hija desde el domingo. «Mandoume unha mensaxe dicindo que acadara a medalla de prata, que perdera a final cunha coreana e que estaba ben. Falar con ela é imposible. Pero púxose en contacto a través dun móbil que comprou alguén alí. Contounos o imprescindible nas poucas palabras que permitía a mensaxe», asegura Manuel Rodríguez, Lito.