Rebeldes por un día

La Voz

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

Jubilados y pensionistas del Centro Social de A Estrada se enfrentaron físicamente a una mujer exaltada El Centro Social y Residencia de la Tercera Edad de A Estrada es uno de los rincones más entrañables y apacibles de la villa; los socios y residentes son una gran familia, donde todos se respetan. Pero una de las socias y usuarias habituales de las instalaciones, que bien puede quedar en el anonimato por su edad y peculiar personalidad, encendió una «chispa» el pasado lunes que acabó en incidente multitudinario, en el que se vieron envueltos una veintena de personas. Al final, alguien se lesionó una pierna.

01 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

F. S. CORDÓN A ESTRADA Los jubilados y pensionistas de A Estrada tienen en el Centro Social un segundo hogar, donde impera la ley del respeto, la comprensión y la amistad. Los usuarios pueden ser las personas más pacíficas del mundo, pero quizá por eso pueden rechazar posturas violentas, injustas o indignas con más furor que nadie. En la tarde del pasado lunes, alguien prendió una mecha explosiva, y los abuelos y abuelas presentes se cansaron de soplar para apagarla. Una veintena de ellos protagonizaron un incidente desagradable, que puede avergonzar a alguien pero que demuestra la fuerza de la razón y del deseo de paz y tranquilidad de nuestros mayores. Una señora, ya bien conocida entre la familia de residentes y usuarios por su peculiar personalidad, compleja y distinta, se empeñó en cerrar las ventanas que estaban abiertas en esos momentos. Era media tarde y hacía un calor impropio del mes de mayo. La mujer alegaba que hacía corriente y ella estaba resfriada. Pobres bisabuelas Alguna ventana fue cerrada diez veces, y abierta después otras tantas veces. Surgió un insulto, y después otros muchos, con duras alusiones a las bisabuelas de los nietos de algunos implicados en el incidente. La disputa se orientó a un peligroso acercamiento físico, y pasó lo inevitable; los mayores no tienen porqué contenerse tanto como los que no pasamos de adultos, cuando algo es injusto e impuesto. Las manos entraron en acción y alguien acabó con una pierna lesionada, y atendido en el ambulatorio. Después, fue avisada la Policía Local, se presentaron denuncias, y volvió la paz, presumiblemente con las ventanas abiertas.