Los establecimientos hosteleros estuvieron a rebosar y la organización piensa en la próxima edición Pasó el gran día. Tras celebrar por todo lo alto la octava edición de la Festa do Galo de Curral, en Cruces era ayer día de balance y de resaca. Tras la rebosante actividad del domingo, el pueblo dezano volvió a la normalidad con la tranquilidad de haber logrado reunir a diez mil personas y conseguir llenar los establecimientos hosteleros. Ahora, la organización ya piensa en la próxima edición.
28 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Tras el Galo Folk del sábado, los coches antiguos, la muestra caballar, la degustación de galo, la actuación de las bandas, el pregón de Sergio Pazos del domingo y recibir a más de diez mil visitantes, Cruces volvió ayer a actividad hatitual. Los establecimientos hosteleros tuvieron el domingo una jornada de mucho trabajo. Centenares de persona realizaron grandes colas para poder comer en uno de los restaurantes y probar el sabroso galo. El regidor, Jesús Otero, explica que la valoración de la jornada deben hacerla los visitantes. Asegura que todo lo que se consiguió fue gracias al gran esfuerzo del equipo que durante meses trabajó en los actos.