Espectación por lo que pasaría al día siguiente y jornada para el recuerdo Alguna cartera de colegiales voló por los aires. No fue por la muerte de Franco sinó por las vacaciones. Era la inocencia de la edad. El tiempo no pasó en balde por los vecinos de Deza y Tabeirós. La gimnasia ya tiene pabellones y chandal que contrastan con la etiqueta oficial de entonces y las rodillas rascadas. El día fue tranquilo en Deza. La larga agonía dejó a la población asimilar la marcha de Franco. También de inquietud por que pasará. Se recuerda menos y son menos los que recuerdan.
18 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.La Muerte de Franco cogió a muchos dezanos en lugares disperos y a otros vecinos llegados del exterior. Tanquilidad y espectación por lo que pudiese pasar al día siguiente predominaron en la comarca de Deza. El 20-N de 1975, el escritor de Gres, Xosé Neira Vilas, vivía en Cuba. No recuerda el hecho puntual de la muerte. «Chégabannos noticias pero non coa puntualidade de aquí. Vivíase desde a distancia». Neira Vilas estaba en Cuba como emigrante, non como exiliado. La secretaria comarcal de UGT-Deza, Milagros García, se encontraba estudiando en el colegio de la monjas Franciscanas de Ourense. «Unha monxa dixonos: Murió Franco. Dounos por aplaudir pero polas vacacións. Non había connotación política. As monxas devolveronnos a normalidade rapidamente». La presidenta de Amas de Casa Xuntanza de Silleda, Mariló Bueno, natural de Huelva, vivió la muerte de Franco en Silleda a donde había llegado el año anterior. «Estaba en Siador con tres niños pequeños iniciando mi vida aquí. Me enteré pero era todavía una época sin concienciación política que fue llegando después».