El Deportivo era el rival a batir en aquella categoría, también para un Lugo que viviría un acontecimiento histórico en su visita a Riazor. Uno de los integrantes de la alineación rojiblanca fue Fariña, lateral derecho nacido en Buño, y que vistió diez temporadas la camiseta rojiblanca. «Nos llevábamos muy bien con los jugadores deportivistas», dice el bergantiñán, echando la vista atrás. «Era uno de esos partidos en los que te motivas más, y ellos también lo notaban, tenían que ir a tope siempre», recuerda.
«Teníamos un buen equipo. Gente muy buena. Algunos, acabaron jugando en Segunda con el Pontevedra, como Falín o Hidalgo. Tengo más presente el partido de Lugo, que ganamos; en el de Riazor, sí recuerdo el buen ambiente. Pero aquello era otro fútbol. Los marcajes eran individuales, y si al que tenías que defender era mejor...», relata. Ahora disfruta con el Lugo de Setién, y espera que pasado mañana se vea un buen partido.