Ayer disfrutamos de un sábado con sol pero ello no facilitó un día alegre para el deportivismo porque, aún sin jugar el partido de hoy, el 2-2 del Espanyol-Sevilla había relegado al Deportivo al último puesto de la clasificación problema que, comprobado en la mañana de ayer, producía en el aficionado coruñés una desazón que no hace falta detallar. Esta es la situación que, al menos ayer, nos llevó a pasar de la alegría del sol brillante de la mañana, a perdernos en el intento por encontrar una ventana que permita la entrada de unas ráfagas de optimismo en el ambiente futbolístico a la espera del partido de hoy. ¿Registrará ese campo del Calderón, calificado de gafe, un episodio favorable para el equipo coruñés? El periodista catalán Manuel Segura, que en la jornada anterior ya nos advirtió de lo que podía pasar con el Betis, y pasó, dice ahora que «los números condenan al Deportivo en su visita al Calderón».
Si después de cubierto este trámite termina esa condena, nada que alegar porque lo contrario es lo que nos tiene más que preocupados. Y mucho, aunque José Luis Oltra diga lo contrario.