Sin creación ni claridad, no aprovechó la fragilidad defensiva del Rayo
07 oct 2012 . Actualizado a las 21:01 h.El Dépor se ha metido en un lío. Seis jornadas sin ganar y tres derrotas consecutivas pueden dejar al equipo de Oltra en puestos de descenso al final de la jornada. Si preocupante es la clasificación, peor es la sensación que dejó en Vallecas. No encontró el modo de hincarle el diente durante la primera a un Rayo tácticamente superior, llegó vivo al descanso gracias a un regalo y no encaró el segundo tiempo con el aplomo para para poner en apuros a una zaga de mantequilla. Ni funcionó la propuesta de salida de dos centrocampistas de corte más defensivo ni con un par de delanteros generó otro peligro que no fueran los regalos de la zaga local.
El Rayo de Paco Jémez
Asegura el técnico rayista que reforzar su retaguardia y acumular hombres atrás no le garantiza los puntos. La mejor virtud de sus hombres no es defender. Abandonó la línea de tres y jugó con un segundo central, pero la consigna fue la misma de otros partidos: alejar a su defensa de su área. Solo en un par de balonazos estuvo a punto Riki de aprovecharse de la línea adelantada. En el resto, el Dépor fue una sombra, sin creación ni claridad en un medio del campo en el que Juan Domínguez perdió su puesto en favor de Bergantiños y con dificultades para contener el flanco izquierdo.
Evaldo y el estilo
Mourinho escarbó en la banda derecha del Dépor. El Rayo agujereó la izquierda. José Carlos y Baptistao encontraron la espalda de Evaldo, y el infortunio le regaló un tanto a Piti. Nada que no tuviera remedio. Si en el primer gol no hay que despreciar el mérito local, en el segundo quedaron al descubierto todas las carencias -si aún quedaba alguna por mostrar- de un Evaldo indeciso, temeroso y con errores tácticos impropios de un futbolista con tanta trayectoria en la élite.
Oltra escondió el cambio durante el descanso. Esperó al minuto 47 para prescindir de un defensa (Evaldo). Tuvo el técnico del Rayo 47 minutos para para sacar partido del riesgo deportivista. Hubiera necesitado un par de días para marcar. Un despropósito, un correcalles repleto de errores groseros, de unos y otros. A falta de talento, el Rayo conservó el estilo. El Dépor sigue siendo un grupo irreconocible.