Vinicius es otro con Arbeloa: ha vuelto el jugador desequilibrante

José Manuel Andrés COLPISA

DEPORTES

Vinicius, junto a Álvaro Arbeloa tras ser sustituido en el partido entre el Real Madrid y el Atlético.
Vinicius, junto a Álvaro Arbeloa tras ser sustituido en el partido entre el Real Madrid y el Atlético. AFP7 vía Europa Press | EUROPAPRESS

El brasileño, mustio bajo la dirección de Xabi Alonso, recupera sus mejores números desde el cambio en el banquillo

23 mar 2026 . Actualizado a las 17:07 h.

Álvaro Arbeloa comienza a justificar la delicada decisión de recurrir a un entrenador sin experiencia previa al máximo nivel después del abrupto final de la era Xabi Alonso en el banquillo del Real Madrid. Los resultados y también la sensación de competitividad están ahí, después de 13 victorias y cuatro derrotas, pero sobre todo de un pleno de triunfos cuando enfrente estaban tres mitos como Mourinho, Guardiola y Simeone, tres entrenadores con millones de kilómetros y una colección de éxitos a sus espaldas frente a un técnico que todavía circula con la L, aunque cada vez con rumbo más firme.

Parece ir a más Arbeloa y cuenta con un aliado preferencial sobre el césped. Entre sus méritos, quizás el que más brilla es la recuperación del mejor Vinicius. Ya sea por la ausencia de Mbappé, que, forzado por sus problemas en la rodilla izquierda, traspasó al brasileño todo el peso del ataque blanco, o por la sensación de contar con la confianza del nuevo entrenador, sin discusión sobre su rol central en el esquema ofensivo, lo cierto es que el 7 merengue es otro desde el relevo en el banquillo.

Ha vuelto el jugador desequilibrante, casi imparable por el costado izquierdo de la vanguardia madridista, que rozó con la punta de los dedos el Balón de Oro en el 2024. Ni rastro del futbolista mustio, deprimido, de la etapa con Xabi Alonso en el banquillo, un tipo que difícilmente justificaba con su rendimiento el ruido asociado a su comportamiento sobre el verde, con el encontronazo público con el técnico guipuzcoano en el clásico liguero del Bernabéu como momento culminante.

Desde que Arbeloa dio el salto desde el Castilla para asumir el 12 de enero los mandos de la primera plantilla como medida de emergencia en un equipo que amagaba con tirar por la borda la temporada solo a mitad del camino, Vinicius ha disputado como titular 16 de los 17 partidos oficiales del Real Madrid. Solo se cayó del once blanco ante el Valencia en Mestalla, y fue por sanción, pues debía cumplir con el castigo correspondiente al ciclo de cinco tarjetas amarillas.

Además, acumula casi la totalidad de los minutos de juego, ya que al contrario de lo que solía ocurrir con Xabi Alonso, solo fue sustituido a la hora de juego del duelo frente al Elche, entre los dos asaltos de octavos de Champions contra el Manchester City, y ya este domingo en los últimos minutos del derbi madrileño en Chamartín.

«Otro partidazo más. Otra demostración de talento, de valentía, de no tener miedo. De fallar y volver a intentarlo. Como siempre digo, es una suerte tremenda tenerle. Por su implicación, su talento, sus ganas de tirar del equipo. No sé si es el mejor momento de su carrera, pero poco le faltará», dijo Arbeloa sobre el concurso en el duelo capital de su jugador más en forma, capaz de firmar un doblete decisivo, especialmente con la diana del definitivo 3-2. «Cuando llega este momento de la temporada no sé qué pasa conmigo que siempre mejoro y siempre marco los goles y las asistencias», valoró por su parte el propio Vinicius.

Subidón en los registros

Vinicius, un jugador muy dependiente de los estados de ánimo, ha agradecido con creces esa confianza de su entrenador, que dejó claro desde el primer momento que uno de sus primeros y más importantes objetivos era recuperar la mejor versión del fluminense. El tiempo le ha dado la razón. En este lapso, de poco más de dos meses, firma ya once goles en esos 16 encuentros, un ratio al estilo del que exhibió durante aquella mágica campaña 2023-2024, el momento más brillante de su carrera.

Son seis dianas en la Liga y cinco más en la Champions, precisamente cuando ha llegado la fase decisiva de la competición. Los registros contrastan con los de la era Xabi Alonso, un período de más de siete meses en el que Vini facturó solo siete tantos, ninguno de ellos en la Liga de Campeones, en hasta 33 duelos, muchos incompletos y alguno incluso como suplente. Ser sustituido y todavía más partir desde el banquillo era algo que soliviantaba al brasileño, incapaz de asumir un rol residual en un equipo que por momentos lideró hasta la llegada de Mbappé.

Falta por comprobar cómo incide el regreso del francés a las alineaciones. De momento disputó los tramos finales del partido contra el City, en Mánchester, y en el derbi liguero del Bernabéu. Dos ratitos como rodaje antes de la ventana FIFA de selecciones, en la que se verá las caras precisamente con su compañero de equipo Vinicius, en el exigente amistoso entre la selección gala y Brasil en Boston, el próximo jueves.

El parón debería servir al de Bondy para ponerse definitivamente a punto antes del regreso de la competición de clubes, con la visita liguera al Mallorca del sábado 4 de abril, en plena Semana Santa. Será entonces y especialmente a continuación, con la esperada eliminatoria de cuartos de Champions ante el poderoso Bayern, cuando Arbeloa deberá asumir la difícil decisión entre apostar por su atacante más rutilante o por el contrario, seguir premiando el destacable desempeño de Brahim Díaz como acompañante del mejor Vinicius en mucho tiempo.