El ascensor del Bodo Glimt llega a la planta de la Champions

José Manuel Andrés COLPISA

DEPORTES

Los jugadores del Bodo Glimt, celebrando el pase a las eliminatorias de la Champions League.
Los jugadores del Bodo Glimt, celebrando el pase a las eliminatorias de la Champions League. Juanjo Martín | EFE

Después de estrenarse en las fases eliminatorias de la Conference y la Europa League, el curioso equipo noruego multiplica su efecto milagro en las rondas del KO de la mejor competición continental de clubes

17 feb 2026 . Actualizado a las 18:12 h.

La flor y nata del fútbol de clubes está en las eliminatorias de la Champions. No hay nada más prestigioso ni exigente que competir entre la aristocracia más selecta del Viejo Continente y hasta ahí ha llegado el ascensor social del Bodo Glimt, una especie de milagro deportivo capaz de ir subiendo plantas, una a una, para acabar por plantarse en la azotea del balompié europeo.

Todo comenzó en el 2018, con la llegada de Kjetil Knutsen al banquillo del hasta entonces modesto equipo nórdico, un conjunto tradicionalmente ascensor, tan acostumbrado a celebrar promociones a la primera división noruega como a lamentar ocasionalmente la pérdida de la máxima categoría. Esa era su dinámica habitual más allá de los títulos de Copa de 1975 y 1993, y el notable rendimiento de la exitosa década entre 1993 y el 2003.

En esas estaba esta humilde institución de la localidad homónima, de apenas 50.000 habitantes y situada al norte del círculo polar ártico, cuando fichó a su actual técnico. Knutsen, procedente del Åsane, de segunda división, asumía el reto de lograr la permanencia con un equipo recién ascendido, un desafío conseguido con apuros, con tres puntos de margen sobre la zona roja y el puesto undécimo del campeonato noruego.

Objetivo cumplido con apuros, puesta en escena suficiente pero solo un pequeño adelanto de lo que estaba por ocurrir en la septentrional y fría Bodo. Nunca el norte de Noruega soñó con jugar un papel protagónico en el fútbol del país, algo que el equipo dirigido por Knutsen iba a conseguir, de forma rotunda, a partir del 2019. Cuatro veces campeón desde entonces y las puertas del Viejo Continente abiertas de par en par en el coqueto Aspmyra Stadion, capaz de desafiar los rigores de un clima extremo gracias a su césped artificial de última generación y un sistema de calefacción por suelo radiante.

Ese equipamiento permitirá al Bodo estrenarse como local en la fase eliminatoria de la Champions, una suerte de última frontera. Lo hará además frente al Inter de Milán, actual subcampeón de la competición y tres veces rey de Europa. Un rival de altura para un bautizo, el definitivo acceso a la planta noble del Viejo Continente después de deslumbrar en la Conference League 2021-22, en la que alcanzó la ronda de cuartos de final, y en la Europa League 2024-25, en la que redobló la apuesta con su ejemplar camino hasta las semifinales.

Mourinho y Guardiola, víctimas

La epopeya de hace cuatro años en la tercera competición continental dejó para la historia el 6-1 a la Roma de José Mourinho en la fase de grupos. El cuadro giallorosso mordió el polvo de nuevo en los cruces eliminatorios (2-1), aunque pudo solucionar el entuerto en el Olímpico de la capital italiana para dejar en el camino al sorprendente Bodo, que cerró su primer concurso en la Conference en la antepenúltima ronda, después de sumar por victorias sus nueve encuentros como local en la competición.

El poderío en su fortín ha sido una de las grandes señas de identidad en los periplos del Bodo por Europa de las últimas campañas. Se quedó a las puertas de acceder por primera vez a la fase final de la Champions en el curso 2022-23, cuando el Dinamo Zagreb cercenó su sueño en una emocionante eliminatoria previa resuelta en la prórroga, y llegó hasta dieciseisavos de la Conference esa campaña y la siguiente.

El curso pasado de nuevo rozó la gloria de la Champions, arrebatada esta vez por el Estrella Roja, que remontó en Belgrado (2-0) el 2-1 a favor del Bodo en la ida de la última eliminatoria previa. El equipo de Knutsen cayó a la Europa League y no se vino abajo por la ocasión perdida, sino que dejó una participación para la historia, llegando hasta la semifinal que le midió al Tottenham después de dejar por el camino al Olympiacos o a la Lazio.

El feliz milagro futbolístico más allá del círculo polar estaba listo para acceder por fin a la planta noble, tal y como demostró su implacable manita (5-0) al Sturm Graz en el último playoff de acceso a la Liga de Campeones. Al final llegó el estreno en la máxima competición continental. Y qué estreno. El Bodo llegó con tres empates y tres derrotas a las dos últimas jornadas, lo que dejaba su clasificación para la eliminatoria previa a octavos pendiente de un milagro. Debía derrotar al Manchester City en su feudo, al amparo del temible invierno ártico, y sorprender al Atlético en el Metropolitano para mantenerse con vida en la competición.

Dicho y hecho. Ni siquiera la inactividad propia de un campeonato noruego que sigue el año natural y por lo tanto se encuentra ahora a la espera del comienzo de la competición en marzo ha frenado al Bodo, derrotado por el Viking Stavanger en la competición nacional pero que ahora desafía a todo un Inter al amparo del frío polar. El ascensor que otrora comunicaba las dos primeras categorías del fútbol noruego acaba de llegar a la planta más alta de Europa, la de las eliminatorias del KO en la Champions. Quién sabe si para quedarse.