Fútbol, negocio y sentimiento

DEPORTES

ATLÉTICO DE MADRID

23 nov 2025 . Actualizado a las 20:02 h.

Cada vez más el fútbol es un negocio colosal y es menos de sus aficionados, sobre todo de los abonados que siguen pagando año tras año sus carnés, en muchos casos haciendo un esfuerzo económico notable para no despegarse del escudo que llevan en su corazón. Cada vez pesan menos en los presupuestos y ya no influyen en las decisiones sobre la gestión. Incluso las grandes transatlánticos que no son sociedades anónimas deportivas, como el Real Madrid y el Barcelona, abren cada vez más sus puertas a los inversores y las palancas.

Lo cierto es que viendo las experiencias de desembarcos de empresarios, fondos de inversión, jeques o salvadores con grandes proyectos, son más los desengaños que los impulsos. Muy atrás en el tiempo queda el paso de Piterman por el Racing de Santander. Tampoco está acabando bien la irrupción de la familia Al Thani en el Málaga. El divorcio entre la afición del Valencia y el propietario del club, Peter Lim, parece irreversible. El fondo de inversión estadounidense Apollo Global Managemente acaba de hacerse con más del 50 % de las acciones del Atlético de Madrid. A ver cómo resulta.

Al aficionado de a pie lo único que le preocupa es que la pelota entre en la portería, disfrutar o sufrir con su equipo en cada partido, ilusionarse, soñar o apretar los dientes cuando vienen mal dadas en el plano deportivo.

No es fácil equiparar clubes de fútbol con empresas porque esos mismos aficionados, si tienen que elegir entre el dinero o los goles, siempre dirán que lo segundo es lo primero. Pero a la mayoría de quienes están llegando al gran negocio del fútbol, cuando se les habla de balances piensan más en términos económicos y no en lo rápido que pueda replegar un equipo sobre la cancha para contrarrestar el ataque del rival. Hasta ahora la pelota siempre ha podido con todo, pero cada vez lo tiene más difícil.