Juan López, exjugador profesional de béisbol y fundador del Gladiadores de Culleredo: del cielo de Chicago a la lluvia gallega
DEPORTES
Rozó la MLB con los White Sox, levantó títulos con sus equipos y con Venezuela, fue internacional con España en un Europeo y triunfa con su club en Culleredo
20 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.«Es un aprendizaje de vida que ahora aplico. Hay que sacrificarse. Pensar que todo está ganado es un error». Palabras de Juan López (Cúa, Venezuela, 1979), expitcher (lanzador) profesional, enrolado en las ligas menores, a un paso de la MLB (Major League Baseball) de la mano de los White Sox de Chicago (franquicia con tres campeonatos en la Serie Mundial). Es decir, palabras mayores.
Juan López aplica esta lección vital en su día a día en el club Gladiadores de Culleredo, que él mismo fundó y preside, y en el que ejerce como entrenador y mánager, con la colaboración de su esposa Flor y de su hermano Hernán, entre otros, y en el que juegan sus tres hijos.
La dedicación que le imprime a su nuevo proyecto deportivo no es nueva. Comenzó en la escuela Los cueños, que dirigía su padre y en la que jugaba Hernán. Los Tigritos y Los Leones de Caracas le vieron crecer como jugador de alto nivel. En el momento en el que despuntaba en los Guerreros de Lara, la MLB se fijó en él y se mudó a Chicago para seguir progresando en las ligas menores durante seis años en los que, además, compartió sesiones con el equipo de la major league.
«Echo la vista atrás y de Venezuela extraño la pasión deportiva, la rivalidad sana y luchar por ganar y ser el primero, algo que aquí todavía falta; pero de la MLB me quedo con la sabiduría de ser disciplinado y trabajador. Es la base más importante de mi carrera. Me fui con 16 años, siendo un niño, y me hizo madurar rápido, adquirir responsabilidad deportiva sin la familia, y mantener el amor por lo que se hace», analiza.
«Tuve que pitchear o compartir cancha con estrellas que eran mis ídolos de niño: Frank Thomas, Valentín, Fred McGriff, Randy Johnson... era plenamente consciente de la relevancia, a pesar de ser un chaval», recuerda. «No llegué a la élite, pero estuve a un paso. Es un aprendizaje de vida que ahora aplico», insiste.
Por eso, cuando dirige los entrenamientos del Gladiadores, muestra fotos y vídeos de su trayectoria. «Dicen: ‘Mira quién es y está cogiendo frío igual que nosotros», ilustra.
En Venezuela, Juan López se codeó con lo más granado del béisbol latinoamericano defendiendo los colores del Navegantes del Magallanes y de los Leones de Caracas y resultando campeón nacional y de la Serie del Caribe. Ya por aquel entonces estaba enrolado el resto de la temporada en los Rojos de Tenerife, adonde llegó en el 2002. Arraigó en el béisbol español, de tal manera que llegó a ser internacional también con España (después de haber triunfado con Venezuela durante cuatro años, en la Copa de las Américas y los Juegos Panamericanos, los del Alba... entre otras grandes competiciones) y a disputar un Campeonato de Europa.
A España había llegado tras un exitoso período en México, Nicaragua, El Salvador y Colombia. «La MLB es tan grande que las demás competiciones te hacen sentir que vas a hacer tu trabajo, que eres una pieza más en la maquinaria. Eres una gran figura pública y compites con los más grandes, pero en España terminé de madurar como persona y comencé a preguntarme: ‘¿Después del béisbol, qué?’», reflexiona.
«Barcelona, Pamplona (los Toros) y Bilbao, donde me retiré en el San Ignacio, me acogieron muy bien por mi trabajo y mi disciplina, pero desde entonces quise que los niños aprendiesen lo mejor de mi, porque es una lección de vida. Le estoy devolviendo al béisbol un poco todo lo que me ha dado», asegura.
«Con el Gladiadores queremos que el nivel de Galicia crezca»
Juan López se asentó en Galicia con toda su familia, a la que implicó en el impulso del club Gladiadores desde hace un par de temporadas. Además, soporta el grueso de la financiación de la emergente y exitosa entidad. «El 70 % de los gastos corren de mi cuenta, y el 30 % provienen de la ayuda del Ayuntamiento de Culleredo y del pago de las cuotas de los jugadores del club», explica.
«Vine de vacaciones a Galicia y me gustó. Quise darle otro sentido a mi vida, alejado del bate, del guante y de la pelota, pero ya ves que no pude», dice. Desde Sigüeiro buscó equipos para matar el gusanillo los fines de semana, cuando no trabajaba (en una firma al margen del deporte), además de mantener sus escapadas a Estados Unidos a las ligas sénior de noviembre. Y acabó fundando en Culleredo el Gladiadores, que en su primera temporada fue subcampeón gallego y en la segunda (la que acaba de terminar) firmó el triplete: Liga Noroeste de Primera División Plata, Liga Gallega y Copa Galicia.
«No pudimos acudir a la disputa en Cataluña de la fase de ascenso a la División de Honor por falta de recursos económicos, pero es nuestro objetivo del año que viene», avanza.
Acto seguido, expone su análisis del béisbol en Galicia: «La realidad es que es un deporte minoritario, un deporte laboral, latinoamericano. Esto es clave. Cuando un latinoamericano llega a Galicia, viene en busca de trabajo, no por el béisbol. Por eso, hay altibajos en las plantillas. Muchos jugadores trabajan en la hostelería y se complica la competición el fin de semana».
«Se compite, pero no a lo que uno quisiera, porque antes traían a peloteros como yo cuando llegué, procedentes de ligas de alto nivel y eso todo fue a menos porque la capacidad económica de los clubes también se redujo», expone.
«Lo pasas bien y te gusta, pero la falta de competitividad y de financiación es un problema. Escasean los patrocinios. Pocos invierten en este deporte. Yo lo hago porque somos venezolanos, es nuestro único entretenimiento y, al menos, intentamos hacerlo organizado y de nivel. Precisamente, queremos que el nivel de Galicia crezca y que le podamos dar una vuelta a esto, para que podamos crecer todos. A ver si somos capaces de cambiarlo...», concluye.